<< La vida de fe en la gran ciudad >>
Hasta el viernes 21 de junio
Asesor de foro web:
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Lic. Arturo Guillermo González Dorantes.
Grupo Protagónico
Formado por los semestres 1, 3, 5 y 8
Fundamentar con argumentos sostenibles por tesis razonables la eficacia de la vida de fe en la construcción de sociedades más cristianas (humanas). Evidenciar y justificar los bienes que recibe toda sociedad cuando sus miembros practican la fe cristiana. Tener en cuenta el contexto de grandes ciudades en las que viven la mayoría de seres humanos.
Realice primero su argumento en documento Word, luego copie, pegue y publíquelo en esta página.
Al ver las publicaciones del grupo opuesto usted podrá comentar sus publicaciones las veces que deseé, siempre han de ser comentarios fundamentados.
El Asesor encargado verá la calidad de sus aportaciones al debate y será evaluado conforme a lo siguiente:
1) Planteamiento claro, sintético y fundamentado sobre tema que le tocó desarrollar.
2) Planteamiento claro, sintético y fundamentado del comentario a publicaciones al grupo opuesto.
3) Su capacidad de sostener su debate, siempre hay que poder concluir y cerrar las aportaciones, ya sea para asentir ya para disentir.
Algunas fuentes de investigación:
*Catecismo de la Iglesia Católica TERCERA PARTE: LA VIDA EN CRISTO
Capítulo primero: Dignidad de la persona humana
Capítulo segundo: La comunidad humana
Nota: No olvidar que cada uno puede consultar otras fuentes para una mayor claridad en su presentación.
Grupo Antagónico
Formado por los semestres 2, 4 y 6
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Al ver las publicaciones del grupo opuesto usted podrá comentar sus publicaciones las veces que deseé, siempre han de ser comentarios fundamentados.
El Asesor encargado verá la calidad de sus aportaciones al debate y será evaluado conforme a lo siguiente:
1) Planteamiento claro, sintético y fundamentado sobre tema que le tocó desarrollar.
2) Planteamiento claro, sintético y fundamentado del comentario a publicaciones al grupo opuesto.
3) Su capacidad de sostener su debate, siempre hay que poder concluir y cerrar las aportaciones, ya sea para asentir ya para disentir.
Algunas fuentes de investigación:
*Catecismo de la Iglesia Católica TERCERA PARTE: LA VIDA EN CRISTO
Capítulo primero: Dignidad de la persona humana
Capítulo segundo: La comunidad humana
Nota: No olvidar que cada uno puede consultar otras fuentes para una mayor claridad en su presentación.
Grupo Antagónico
Formado por los semestres 2, 4 y 6
Fundamentar con argumentos sostenibles por tesis razonables la inutilidad de la vida de fe en la construcción de sociedades más cristianas (humanas). Evidenciar y justificar los males que recibe toda sociedad cuando sus miembros practican la fe cristiana. Tener en cuenta el contexto de grandes ciudades en las que viven la mayoría de seres humanos.
Realice primero su argumento en documento Word, luego copie, pegue y publíquelo en esta página. Al ver las publicaciones del grupo opuesto usted podrá comentar sus publicaciones las veces que deseé, siempre han de ser comentarios fundamentados.
El Asesor encargado verá la calidad de sus aportaciones al debate y será evaluado conforme a lo siguiente:
1) Planteamiento claro, sintético y fundamentado sobre tema que le tocó desarrollar.
2) Planteamiento claro, sintético y fundamentado del comentario a publicaciones al grupo opuesto.
3) Su capacidad de sostener su debate, siempre hay que poder concluir y cerrar las aportaciones, ya sea para asentir ya para disentir.
Algunas fuentes de investigación:
* JOSÉ MA. MARDONES Postmodernidad y cristianismo. El desafío del fragmento Sal Terrae, pp. 11.12, 31.32, 79-86. https://skydrive.live.com/redir?resid=F1E7A8242E94BFB!465&authkey=!AMYEEOtGIhXa65w
Nota: No olvidar que cada uno puede consultar otras fuentes para una mayor claridad en su presentación.
Nota: No olvidar que cada uno puede consultar otras fuentes para una mayor claridad en su presentación.
43 comentarios:
Hola buenas noches, mi nombre es Eloy de la ciudad de Toluca, me da mucho gusto tener la oportunidad de compartir en este espacio.
Mi papel es el de señalar los males que la fe cristiana ocasiona a nuestra sociedad.
Para empezar este gran debate comienzo a decir que la religión católica causa un gran mal porque quien la profesa pierde la capacidad de crear sus propios valores, pues, afirma valores fundamentándose en lo absoluto, es decir, depende de un ser infinito exterior, que además no puede ser representado, como dijo Kant. El católico fundamenta su existencia y su hacer en alguien inimaginable, luego se sustenta en el vacío y en la nada. De esta forma, el capitalino pierde su autonomía afianzándose de nada. Es por eso, que la gente camina por el metro, por las calles y por todos lados esclavizada por valores externos, va encadenada con los ideales de la santidad, la caridad, el amor al prójimo y la humildad mientras vive sin ser realmente libre, sin ser él mismo.
Y si deslindáramos al capitalino de la tiranía de estos valores se transformaría en un ser más autónomo, más libre y más responsable; tendría más iniciativa, crearía otros valores creados por su inteligencia, su hacer dependería de él mismo, ya no dependería de un ser irrepresentable.
Por eso, profesar la fe católica causa un gran mal porque arrebata la libertad y la autonomía del capitalino. Mutila el desarrollo de la sociedad por la esclavitud moral en que mantiene al habitante de nuestras grandes ciudades.
Saludos.
Eloy.
Uno de los principios máximos de la teología es reconocer el estatuto de la vida humana en su calidad de Don de Dios y su respeto es básico para el cristiano, reconociendo que cada ser humano es “imagen y semejanza” de Dios.
El cristiano nunca es indiferente ante lo que pase en la sociedad; como nos recuerda un autor del s. II a.C, Diocesano: “los cristianos no se distinguen de los demás hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por sus costumbres. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto… los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo”. Los cristianos estamos llamados a vivificar el mundo y esa es una tarea insoslayable.
Por lo tanto, esta ley divina y natural muestra al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar su fin. Esta ley no escrita contiene los preceptos primeros y esenciales que rigen la vida moral, como principios ante los cuales el hombre se siente obligado moralmente. La raíz de estos principios morales está en la aspiración que el hombre tiene hacia el Bien, y en último término hacia el Bien último y supremo que es Dios, plenitud de todo bien. Ante este Dios vivo que habita en lo más íntimo de nuestro ser y que no puede pactar con la maldad humana, que no hace caso de relativismos ni de subjetividades, y ante quien todo hombre ha de comparecer para dar cuenta de su vida.
Esta ley natural radica también en el reconocimiento de nuestro prójimo, a quien hemos de respetar y hacer el bien como nosotros deseamos que los demás lo hagan con nosotros. Cada individuo humano tiene la misma dignidad que los demás. Ante la Ley natural y divina no cabe discriminación alguna. Este es un punto fundamental para el desarrollo de este trabajo.
Los principales preceptos de la ley natural están recogidos en los Diez Mandamientos, que no son algo "externo" al hombre, sino que se hallan ya inscritos en lo más hondo de la aspiración humana al bien, y que Dios mismo ha querido confirmar con su revelación en el Antiguo Testamento y con la enseñanza explícita de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios. Ahí se resume la teología moral y se esboza la doctrina social de la Iglesia.
Gabriela Ladrón de Guevara de León
Doctrina Social
La Doctrina Social de la Iglesia reconoce la dignidad del hombre y por lo tanto reconoce sus derechos y mucho más que eso: su valía como hijos de Dios. Al respecto, los católicos deben guiarse por los principios de la doctrina social de la Iglesia:
Principios de la Doctrina Social de la Iglesia
a. Dignidad de la persona humana
La persona humana está hecha a imagen y semejanza de Dios, por lo que posee una dignidad que la hace superior a los demás seres creados. Esto se fundamenta en diversos documentos magisteriales:
"La dignidad de la persona manifiesta todo su fulgor cuando se consideran su origen y su destino. Creado por Dios a su imagen y semejanza, y redimido por la preciosísima sangre de Cristo, el hombre está llamado a ser "hijo en el Hijo" y templo vivo del Espíritu; y está destinado a esa eterna vida de comunión con Dios, que le llena de gozo. Por eso toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios, y se configura como ofensa al Creador del hombre." (Christifidelis Laici, n. 37)
"La justicia social sólo puede obtenerse respetando la dignidad trascendente del hombre. Pero éste no es el único ni el principal motivo. Lo que está en juego es la dignidad de la persona humana, cuya defensa y promoción nos han sido confiadas por el Creador, y de las que son rigurosas y responsablemente deudores los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia." (Sollicitudo Rei Socialis, n. 47)
"Quien desea que la estrella de la paz aparezca y se detenga sobre la sociedad, contribuya por su parte a devolver a la persona humana la dignidad que Dios le concedió desde el principio" (Radiomensaje de Pío XII "Con sempre", nº 35)
b. Primacía del bien común
Dado el sentido de comunidad que la iglesia maneja, ve el bien común como el pensar en el bien de todos los individuos, sin quitar ni el sentido de sociedad, ni de unicidad, y sobre todo, sin negar la individualidad e irrepetibilidad de la persona humana:
“El Bien Común está siempre orientado hacia el progreso de las personas: ‘el orden social y su progreso deben subordinarse al bien de las personas y no al contrario’ [...]. Este orden tiene por base la verdad, se edifica en la justicia, es vivificado por el amor” (CIC, n. 1906-9 y 1912).
c. Solidaridad y destino universal de los bienes
Los bienes son para el disfrute de todos los seres humanos, pero al mismo tiempo, implica el respeto a la propiedad privada, pero sin justificar el abuso o concentración de los bienes en pocas manos, en perjuicio de las mayorías, esto implica que el comunismo, el socialismo y el libre mercado salvaje no están llevando a los seres humanos a la plena realización de su dignidad:
"Dios ha destinado la tierra y sus bienes en beneficio de todos. Esto significa que cada persona debería tener acceso al nivel de bienestar necesario para su pleno desarrollo. Este principio tiene que ser puesto en práctica según los diferentes contextos sociales y culturales y no significa que todo está a disposición de todos. El derecho de uso de los bienes de la tierra es necesario que se ejercite de una forma equitativa y ordenada, según un específico orden jurídico. Este principio tampoco excluye el derecho a la propiedad privada. No obstante, es importante no perder de vista el hecho de que la propiedad sólo es un medio, no un fin en sí misma." (Compendio de DSI, 171-84)
«El principio del destino universal de los bienes es una invitación a desarrollar una visión económica inspirada por valores morales que permitan a las personas no perder de vista el origen o propósito de estos bienes, de manera que se logre un mundo de justicia y solidaridad, en el que la creación de riqueza pueda tener una función positiva» (Compendio de DSI, 174).
Gabriela Ladrón de Guevara de León
d. Subsidiariedad
Implica la protección a los más necesitados de ésta, especialmente a las minorías y esencialmente a la familia:
"Cuán grande sea la dignidad del casto matrimonio, principalmente puede colegirse, Venerables Hermanos, de que habiendo Cristo, Señor nuestro e Hijo del Eterno Padre, tomado la carne del hombre caído, no solamente quiso incluir de un modo peculiar este principio y fundamento de la sociedad doméstica y hasta del humano consorcio en aquel su amantísimo designio de redimir, como lo hizo, a nuestro linaje, sino que también lo elevó a verdadero y gran [1] sacramento de la Nueva Ley, restituyéndolo antes a la primitiva pureza de la divina institución y encomendando toda su disciplina y cuidado a su Esposa la Iglesia..." (Casti Connubii, nº 1)
"La Iglesia, iluminada por la fe, que le da a conocer toda la verdad acerca del bien precioso del matrimonio y de la familia y acerca de sus significados más profundos, siente una vez más el deber de anunciar el Evangelio, esto es, la «buena nueva», a todos indistintamente, en particular a aquellos que son llamados al matrimonio y se preparan para él, a todos los esposos y padres del mundo..." (Familiaris Consortio, nº3)
e. Participación social
Busca el compromiso de todos los cristianos para trabajar en la promoción de una sociedad conforme a los principios dados por el mismo Cristo, basada en el amor, la misericordia y la justicia.
"Habrá que proclamar con más firmeza las verdades transmitidas por la Iglesia, toda su doctrina sobre la santidad del matrimonio. la educación doctrinal de los niños, la propiedad de bienes y su uso, los deberes para y con quienes administran el Estado; en fin, deberá restablecerse el equilibrio entre los distintos órdenes de la sociedad, la ley y las costumbres cristianas." (E Supremi Apostolatus. Instauratre Omnia in Christo, Pío X)
f. Respeto a la vida
Por su misma dignidad, la vida desde su concepción debe ser respetada y protegida, además de fomentar su dignificación.
"El hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de las dimensiones de su existencia terrena, ya que consiste en la participación de la vida misma de Dios. Lo sublime de esta vocación sobrenatural manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana incluso en su fase temporal. En efecto, la vida en el tiempo es condición básica, momento inicial y parte integrante de todo el proceso unitario de la vida humana. Un proceso que, inesperada e inmerecidamente, es iluminado por la promesa y renovado por el don de la vida divina, que alcanzará su plena realización en la eternidad (cf. 1 Jn 3, 1-2). Al mismo tiempo, esta llamada sobrenatural subraya precisamente el carácter relativo de la vida terrena del hombre y de la mujer. En verdad, esa no es realidad « última », sino « penúltima »; es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos..." (Evangelium vitae, nº 2)
g. Respeto a la ley moral
La ley moral se deriva de tres fuentes: la Revelación, el Magisterio Social, y la conciencia. Las personas, por su misma dignidad, deben conservarla, cumpliendo con sus deberes, amando a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo. No se vale de subjetivismos, sino que claramente revisa y orienta las acciones humanas hacia el bien.
“Si no existe una verdad última, la cual guía y orienta la acción política, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia” (Centesimus Annus, n. 46).
Gabriela Ladrón de Guevara de León
Como se ve, la práctica de los principios cristianos de manera clara y completa, lleva a una mejor convivencia y a un mayor desarrollo de los seres humanos.
Esto se hace evidente en el entramado urbano, donde los cristianos están viviendo en el ejercicio real de la caridad y del testimonio, que le permita abrirse a un trabajo ecuménico y con otras fuerzas vivas, por la reconstrucción de la ciudad; con una visión de la comunidad eclesial como Iglesia local, y en relación a la Iglesia universal, que genere una identidad tanto a nivel personal, como social y público.
Esta tarea exige una actitud de permanente discernimiento de las dinámicas generadoras de sentido personal, comunitario y como parte de la realidad de la ciudad, que ya gracias al Espíritu Santo tienen una gran capacidad de adaptación de sus estructuras y la generación de nuevas formas simbólicas que le permitan presentarse como una comunidad alternativa al caos, con rostro solidario y humano, auténtico sacramento de salvación, como una presencia viva de Cristo en la ciudad. Por ello deben conocer a los habitantes de la urbe, no solo como concepto, sino como realidad humana.
Esto principalmente porque la ciudad es una construcción humana y refleja las aspiraciones más profundas del hombre, así como los vacíos más grandes. Además, muchos aspectos sociales y culturales están generado, un proceso deshumanizador, hundiendo a los ciudadanos en un caos e impidiéndoles ser constructores de posibles sentidos de la existencia más humanos y de una realidad social más justa y solidaria, desde los valores de la dimensión trascendente de la existencia. Por eso, la Iglesia está llamada a reconocer este proceso, que se da sobre todo a nivel de la dimensión simbólica de la existencia social, y a ofrecer el Evangelio como una alternativa de sentido al caos en que viven los ciudadanos, con un sentido de comunidad y de identidad.
Gabriela Ladrón de Guevara de León
Eloy
Me parecen interesantes tus planteamientos, pero, ¿no será que al perder de vista la trascencencia de la vida y buscar el placer instantáneo el hombre se hace un esclavo?
Por ejemplo, en las grandes ciudades, las juventudes que bscan la satisfacción instantánea de sus deseos no ven más allá de unas cuantas horas, sin tener en cuenta que la vida es mucho más que los años de juventud. Desperdician esos añso y después se dan cuenta del error que han cometido.
Sin embargo, cuando se viven los valores cristianos, se tiene la libertad de escoger lo que es mejor y más provechoso no sólo para cada individuo, sino para la sociedad que los cobija. Se deja de lado el egoismo y se vive la comunidad, se afianza la identidad y el sentido de pertenencia.
Y esos beneficios vienen del ser cristiano.
Gabriela Ladrón de Guevara de León
Buenas noches a todas y todos... Bienvenidos a este Foro de Discusión Teológica, el cual, esperamos sea muy rico como el anterior en comentarios y posturas, solidario con los compañeros de equipo y respetuoso de las posturas contrarias. Además, es un ejercicio de reflexión crítica y constructiva, donde cada argumento debe estar fundamentado y redactado con precisión, lo que fomenta crecimiento en nuestro caminar teológico.
Así las cosas, iniciemos este debate sobre la vida de fe en la gran ciudad, en las grandes ciudades del siglo XXI.
Saludos,
Arturo G.G.Dorantes
Eloy
Buen planteamiento desde una ética autónoma de corte kantiana, aunque formal exclusivamente. Cuida al precisar "fe cristiana" de "religión católica". Recuerda que la fe en Cristo nos constituye a católicos, ortodoxos, protestantes. Lo "católico" es denominación de la Iglesia.
Y considera el planteamiento de Gabriela para debatirlo desde tu postura.
Saludos,
Arturo G.G. Dorantes
Gabriela
Los argumentos que desarrollas son precisos y correctos basados en la Doctrina Social y en las Encíclicas Sociales. Esperemos qué comentarios tiene Eloy y su equipo, y continúa buscando material. Te recomiendo checar algún libro de Carlos Díaz sobre el personalismo comunitario que es un vivir la fe cristiana en el mundo.
Por favor, cuida un poco las fuentes, quizá fue un dedazo, y en tu primer comentario hay un par de imprecisiones, por lo que me permito rectificar que la cita está tomada de la Carta a Diogneto y es D.C.
Saludos,
Arturo G.G. Dorantes
¡Que alegría poder compartir en el Foro!
Creo que algo fundamental que puede aportar la vida de fe al hombre de hoy estriba en la toma de conciencia social a la que debe llevar una fe madura, y esto partiendo desde el interior del corazón humano; por ello, como contraparte, la Gaudium et Spes en el número 10 dice que en cuanto al hombre actual “…son muchísimos los que, tarados en su vida por el materialismo práctico, no quieren saber nada de la clara percepción de este dramático estado, o bien, oprimidos por la miseria, no tienen tiempo para ponerse a considerarlo… ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales…”, de aquí parto que la fe le ayuda, partiendo del interior del hombre y conforme profundiza en su sentido de la existencia, a darse cuenta de la situación actual del mundo, sobre todo de las carencias de las grandes urbes; y consecuentemente, la fe le ayuda a dar respuestas al dramatismo actual que se vive en dichas ciudades. En esto radica la eficacia de la fe, en que en vez de alienar al hombre, lo despierta, y en vez de hacerlo pasivo lo convierte en un ser activo y protagónico, que transforma su entorno mediante el dinamismo de su fe y conforme colabora con otros hombres para dicho fin.
Saludos,
Guillermo H
Hola Gaby.
Sigo comentando en relación a los valores, en este caso sobre el no egoísmo.
Mencionas el egoísmo como algo que se debe dejar de lado y que se debe vivir lo comunitario.
Mi punto de vista es que el egoísmo no es malo. Uno debe ser egoísta para defender lo que a uno le pertenece, simplemente para la propia supervivencia y para defender a tu familia. No se puede compartir información de tus seres queridos, datos sobre tu persona, producciones intelectuales a toda persona que te lo pida; porque de esa forma expones a tu persona, a tu familia, a tu comunidad y a tu patria a diferentes riesgos. Por eso, comento que los valores como el no egoísmo, y de paso, el amor al prójimo vuelven a los capitalinos débiles e ingenuos. Estos valores no pueden servir a una sociedad donde la traición, el engaño y la mentira predominan. Tampoco pueden ser universales unos valores que no velan por el desarrollo de la persona, dado que al compartir ya no recibe nada de los demás o lo recibe de mala calidad. De esta manera, es más difícil que una persona pueda progresar, desarrollar sus capacidades y salir adelante. Por eso, Nietzche atacaba a esos valores que quitan la vitalidad del hombre, donde al fuerte abandona su propio crecimiento. Por esta razón, si no es egoísta, nunca podrá crecer con plenitud y con dignidad.
Por eso, el filósofo mencionado apostaba a la creación de nuevos valores, de acuerdo a su postura lo que hace falta a la gran ciudad es el superhombre capaz de crear una nueva moral que le permita desarrollar todo su ser, construir otros ideales que defiendan su vida no que la expongan. Y en ese sentido tienen que ser otros valores y ya no los que se han propuesto como universales.
Saludos.
Eloy
Guillermo
Tu planteamiento es interesante: "(la fe) en vez de alienar al hombre, lo despierta, y en vez de hacerlo pasivo lo convierte en un ser activo y protagónico, que transforma su entorno mediante el dinamismo de su fe y conforme colabora con otros hombres para dicho fin", te pido, por favor, que desarrolles más esta idea, sobre todo, la idea de transformación de la sociedad desde la fe personal y comunitaria.
Saludos,
Arturo G.G. Dorantes
Eloy
Recurrir a Nietzsche es un buen punto para el replanteamiento de la escala de valores y criticar la moral victoriana como fruto de una decadencia social y cristiana. La transformación de camello a león y de león a niño son pasos para el superhombre que Nietzsche proclama después de la muerte de Dios. Te recomiendo profundizar en este punto y busca algo de Onfray, quizá te dé más ideas.
Saludos,
Arturo G.G. Dorantes
Aportación de Verónica Maza Lanningde estudiante de IV semestre:
La modernidad se caracteriza por los siguientes rasgos:
1. Un proceso de racionalización en el que se va configurando un tipo de hombre orientado al dominio del mundo, un estilo de pensamiento formal, una mentalidad funcional, un comportamiento austero y disciplinado y unas motivaciones morales autónomas, junto con un modo de organizar la sociedad alrededor de la institución económica y la burocracia estatal.
2. Un centro productor de relaciones sociales: la economía. La religión que tradicionalmente había ocupado un lugar, es desplazada hacia la periferia y se recluye, cada vez más en la esfera privada.
3. Una visión del mundo (cosmovisión) descentrada, desacralizada y pluralista. Ya no hay un centro, una ideología única. Aparece le relativismo y se comienza a cuestionar la posibilidad de un fundamento, una verdad. Estamos en la sociedad del politeísmo de valores (dioses y demonios)
4. Una razón que muestra varias dimensiones o esferas (ciencia, moral, arte) que tienen su propia autonomía. Cada vez aparece más difícil la posibilidad de una unificación e incluso de una interacción mutua.
5. Una de estas dimensiones de la razón, la científico-técnica, adquiere una preeminencia social que tiende a oscurecer la validez de las demás dimensiones de la razón. La razón tiende a confundirse con la racionalidad científico-técnica.
6. Una estructura social configurada por dos instituciones o sistemas predominantes: la tecno-económica y la burocrático-administrativa. Constituyen la manifestación objetiva de la racionalidad funcional (tecno-burocrática), que tiende a colonizar todos los ámbitos sociales y humanos.
7. Un tipo de hombre celoso de su autonomía individual, pero con ambivalentes manifestaciones de hiper-individualismo narcisista.
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La postmodernidad con su llamada a la despedida de todo fundamento y la desmitificación radical de toda realidad global, es una forma de ateísmo que no pretende reapropiarse de nada, y por eso mismo representa el rechazo máximo a Dios y la religión. No hallamos ante la liquidación más exhaustiva de las raíces de lo sagrado y de la aproximación a Dios.
Nietzsche fue el primer pensador que atisbó la llegada de una época en la que, más allá del descenso sociológico de la creencia en Dios, acontecería su muerte cultural y conceptual. La postmodernidad recoge la bandera nihilista izada por Nietzsche y declara llegado ya el momento de tomar en serio esta muerte cultural, conceptual, de Dios. No se trata de un ateísmo cualquiera o de la irreligiosidad sin más, sino de la desaparición de Dios y su rastro.
El ateísmo clásico representaba la reacción humanista frente a la concepción alienante de la religión y de Dios. Guiado por un proyecto: ideales de cultura y sociedad donde el hombre fuera realmente el responsable de su construcción. Por ello el énfasis en la razón, y sobre todo científica, y en la organización racional de la sociedad y la política proporcionarían el camino hacia una mayor libertad y emancipación del hombre hacia una sociedad más solidaria, justa e igualitaria.
Tres son los nuevos rasgos del ateísmo postmoderno:
1. No es un ateísmo de reapropiación. Frente al ateísmo clásico, que buscaba en la eliminación de Dios la entronización del hombre, lo propio de este nuevo ateísmo es no querer heredar nada con la muerte de Dios. No se le arrebata al creyente nada para devolvérselo al no creyente. No se trata de expropiaciones o restauraciones en nombre de un proyecto humano para el que la fe sería un obstáculo. El pensamiento postmoderno reacciona con violencia frente a lo que según su valoración es todavía “una nostalgia de Dios”. Pensar “la muerte de Dios” en términos de reapropiación es no querer realmente que muera. Se desea que muera una determinada imagen de Dios, la de los otros, la considerada un obstáculo o una simulación, pero no el Dios de “nuestra fe” que es el auténtico. Aquí subyace una resistencia a la desacralización que bien se puede entender como nostalgia de Dios.
2. El segundo rasgo, estrechamente legado al anterior, consiste en que no es un ateísmo humanista: no es la “muerte de Dios” para glorificar al hombre. No se sustituye a Dios por el hombre. No se buscan centros para elevar a este “pequeño dios” que es el hombre. Ni tampoco se trata de defender “los valores humanos” sustraídos a nuestra cultura, a nuestra sociedad o a nuestro tiempo por alguna institución (la Iglesia) o alguna clase (la aristocracia o la burguesía).
3. En tercer lugar, el ateísmo postmoderno es un nihilismo positivo. Esta actitud atea postmoderna es propia de la aceptación y profundización de esta situación creada tras la “muerte de Dios”. Desde el punto de visa del pensamiento se trata de “vivir el incierto errar con una actitud diferente”. Esto es fuente de creatividad y expectación continua ante la vida. Se vive lo que acontece como alfo nuevo, inaugural; cada momento es radicalmente nuevo, la creación está sucediendo a nuestro alrededor.
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Uno de los rasgos definitorios de la situación postmoderna viene dado por la revolución informacional que incide desde el nivel tecnoeconómico hasta los ámbitos de la producción intelectual, pasando por esa pieza fundamental de la dinámica de las sociedades complejas que son los medios de comunicación en masas. Estos han contribuido a una fuerte homogeneización cultural, que llega al extremo de tener que hablar, debido a eso y a la unificación del mundo como gran mercado asentado sobre la infraestructura de sistemas productivos industriales, de civilización científico-técnica planetaria. La tensión entre homogeneización y particularismos es la que acompaña a sociedades dinámicas y complejas.
La realidad humana es abierta, indeterminada, ambigua, por tanto, desde sus más profundas raíces, ambigüedad que se extiende a la historia en que se ha gestado, y que se hace patente en la ambivalencia de la situación cultural en cada momento alcanzada. La ambivalencia de la cultura se puede condensar expresivamente ubicándola ante la polaridad vida-muerte; por un lado, la cultura puede desenvolverse articulando un marco de respuesta al problema existencial, facilitando la reconstrucción del sentido de la vida humana frente a la muerte y a pesar de ella; por otro lado la cultura o cualquiera de los elementos que la integran pueden volverse contra la vida y adquirir un deshumanizante carácter necrófilo. Que el despliegue de las potencialidades culturales se incline hacia un polo u otro de ese antagonismo depende mucho de hacia dónde se encamine la dinámica del poder que se dé en su seno: si hacia mayores cotas de libertad y autoconciencia de los individuos, o en la dirección contraria, la de servidumbre y la alienación.
El poder y las diversas dinámicas a través de las que se constituye y funciona, es un hecho de la realidad humana, inerradicable e incluso constitutivo. Sólo si el hombre fuera pensable en una situación de absoluta quietud, de total inmovilidad, podría imaginarse una inmovilidad, podrá imaginarse una situación humana sin poder. En tanto que la realidad humana sea dinámica y relacional, en equilibrio siempre inestable, haciéndose y rehaciéndose constantemente. La relacionalidad es la condición del poder, y la dinámica del poder se ve, pues, afectada por las condiciones psíquicas y sociológicas que presentan en cada caso las relaciones humanas, condiciones que cualifican los vínculos de poder que se establecen entre los individuos y grupos, a la vez se ven reforzadas por ellos. La autoridad es el revestimiento moral con que se inviste el poder. La autoridad irracional se caracteriza por ser el que acompaña y legitima a un poder ejercido como dominio, con el que se pretende el sometimiento de los individuos y la exclusión de los demás poderes que pretendan afirmarse con autoridad.
De todo lo anteriormente expuesto podemos darnos cuenta que la máxima “fuera d la iglesia no hay salvación” es un tipo de autoridad irracional, y en los tiempos modernos caduca ya que es la razón la que impera, todo se debe demostrar a través del método científico, que se pueda cuantificar, ante una acción corresponda una reacción y siempre comprobable. Por eso es que la vida de fe en la gran ciudad es obsoleta para el crecimiento de la humanidad que tiende a que el hombre encuentre las respuestas por medio de todas sus facultades.
Verónica Maza Lanning
Dios habla por medio de hombres y en lenguaje humano, dice la Dei Verbum, lo que nos hace pensar en que primero debemos analizar el lenguaje humano para poder ver como es la revelación de Dios y que nos está diciendo, no en la palabra que ya fue escrita como es la biblia, sino en la palabra que Dios sigue escribiendo como es la vida humana, la sociedad.
Los expertos dicen que la palabra humana tiene tres elementos, la parte informativa, la parte manifestativa o expresiva y la interpelativa, pues bien, si vemos la revelación, Dios por medio de su palabra tiene estos tres elementos, primero informa que quiere, después manifiesta su interioridad, es decir, cual es el sentimiento que tiene en ese momento, voluntad de salvarnos por ejemplo, y por último, nos interpela a dar una respuesta.
Si analizamos al ser humano hace 60,000 mil años en su entorno, nos imaginaremos un ser humano como nosotros, exactamente como nosotros, rodeado de naturaleza, quizás con algunos utensilios de piedra para cazar y en una choza hecha a base de árboles y plantas. Si nos imaginamos al ser humano en la actualidad nos encontraremos con que es el mismo ser humano que hace 60,000 años, solo que ahora con celular, en grandes complejos habitacionales, con carros, metro y oficios que anteriormente ni siquiera se podía idealizar que existirían, el punto es, ¿Por qué ha avanzado tanto la tecnología y tan rápido que no le han dado permiso al ser humano de evolucionar junto con esta?, ¿nos damos cuenta de que el avance de la tecnología ha dejado desarmado al ser humano para hacerle frente?, sabemos que si el estrés mata al hombre es porque el ser humano ha hecho su medio estresante, sin embargo, no se a equipado para poder soportar el estrés y esto, de acuerdo a los científicos, quiere decir que el ser humano no está capacitado para vivir en el tiempo en que está viviendo, es decir, el ser humano se quedo biológicamente atrasado con respecto a la tecnología y a la vida que se ha inventado.
Si el sida es una enfermedad que destruye al ser humano es porque el ser humano no a creado las defensas necesarias para poder contrarrestar esta enfermedad, lo que quiere decir que esta enfermedad es para que hubiera aparecido cuando el ser humano estuviera biológicamente equipado para poder enfrentarla pero, ¿a que quiero llegar?
Un poco de análisis del Génesis.
En Gn 2 vemos que Dios crea al hombre (aunque sea un mito, sabemos que el mensaje que nos quiere decir es una realidad experimentada), fuera del jardín en Edén, fuera significa en donde no hay vida, ya que “no había en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahvé Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni habría hombre que labrara el suelo” Gn 2: 5,6., pasado ya el tiempo Dios pone al hombre en el jardín de Edén en donde había unos árboles intocables, uno del bien y del mal y el otro de la vida, en este jardín ya hay vida, hay agua ya que hay ríos y hay árboles, hay vida en una palabra, y esta vida ¿en base a que está hecha?, la respuesta es el árbol, este árbol que tiene un fruto que no hay que comer, no es un árbol de manzanas, los especialistas han dicho que este árbol es con toda seguridad una higuera, ya que cuando pecan los hombres se tapan con hojas de higuera, pero además hay un fuerte simbolismo en todo esto.
La higuera era para él israelita símbolo de la presencia de la sabiduría divina ya que debajo de él se ponían los rabinos a enseñar la palabra de Dios, la Torá, y el higo era para el israelita, de acuerdo al Talmud, la ley de Dios ya que el higo se puede comer completo y ni le sobra nada ni le falta nada, como la ley, entonces, ¿Qué pasa en el jardín?, los hombres transgredieron la ley de Dios al comer el higo, pero lo mas importantes es que cuando se dan cuenta de lo que han hecho se tapan con hojas de higuera y esto es como decir “mi sabiduría humana es la que me salva y no la sabiduría de Dios”, de hecho al haberse puesto hojas de higuera frente a Dios simboliza que es un reto de sabiduría, el hombre y su sabiduría frente a Dios y la suya, pero Dios les quita las hojas de higuera y les pone unos pedazos de piel diciendo con esto, “tu sabiduría no te salva, te salvo yo”.
Pues bien, el jardín está hecho con sabiduría de Dios y el hombre la rechaza, por ello el hombre vuelve a estar en la estepa, es decir, vuelve a donde había sido creado y no a donde Dios lo había puesto, vuelve a donde no hay vida, el mensaje podría ser, si rechazamos la sabiduría de Dios, si rechazamos estar en el jardín de Edén, por sentirnos sabios ante Dios, ¿seremos capaces de crear nosotros mismo con nuestra sabiduría nuestro propio jardín ó permaneceremos en la estepa?
Otro mensaje es que si el hombre quiere conocer cada día mas ¿será capaz de dominar el conocimiento?, en el jardín quisimos saber y comimos del árbol, pero aunque estemos capacitados para saber no estamos capacitados para dominar el conocimiento, cuando alguien sabe que tiene cáncer, ¿de qué le sirve saber de forma práctica?, no lo mata mas el pensamiento de tener cáncer que el mismo cáncer?
El hombre se ha creado demasiadas enfermedades, pero ¿ha creado las soluciones?, ¿de qué le ha servido el conocimiento por el que ha dejado de vivir, ¿hemos sido capaces de crear o no nuestro propio jardín o más bien hemos permanecidos en la estepa?.
El avance tecnológico, ¿no ha dejado al hombre más a la deriva de enfermedades, de confusión, de aislamiento?, se dice que el que uso la bomba atómica no hizo mal en el usarla sino en que no sabía ciencias humanas y por ello la uso mal, ¿estamos usando bien la tecnología, o estamos viviendo en el mundo de las telecomunicaciones de forma aislada y sin comunicarnos?
La fe nos enseña mas a vivir que ha conocer, mas a ser compasivos, es decir, a acompañar que a hacer una voluntad anticipada sin creer en milagros.
A modo de conclusión.
La sociedad nos habla como Dios nos habló, nos está informando que está mal, nos está manifestando su interioridad, sentimientos confusos que desembocan en guerra por las drogas, por el poder, ansía de tener más tecnología, destrucción de matrimonios por falta de comunicación, enfermedades etc., entre mas avanza la tecnología (que no está mal que avance), menos avanza el ser humano como tal.
Hace falta fe en la ciudad para poder responder a la vida como Dios nos pide, cambiando nuestra interioridad, viviendo mas para el ser humano, y que este no sea un ciber – humano, que sea un humano real, creer en el ser humano para vivir humanamente.
Nos dice la antropología filosófica que ser humano no tiene entorno, tiene mundo, es decir, el ser humano esta abierto a otros mundos y es allí donde crece, en el abrirse a otros mundo de forma solidaria y respetuosa pero sobre todo de forma real y no por medio de computadoras, el ser humano tiene la capacidad de conocer a otros hermanos y no solo a la ciencia, abrirse a otros mundo de forma real es lo que hace que el ser humano este en iguales condiciones, es decir, que cada uno aprenda del ser menos culto y más inútil a los ojos de muchos y no al revés, en donde vemos que hay una cierta discriminación por la gente que no ha tenido oportunidad de aprender ciencia o tecnología, hay grupos que se reúnen para jugar video juegos alejados completamente de los otros y viviendo en un mundo imaginario, o vemos gente con el celular pegado al dedo dejando de lado la vida social y esto es más bien que el ser humano se está creando un entorno dejando del lado su naturaleza de tener mundo y estar abierto a él.
Hace falta preguntarnos “Caín, ¿en dónde está tu hermano?, Gn 4,9, y no responder “acaso soy yo el guardián de mi hermano”, Gn 4,9,
Por último quiero recalcar, el mundo moderno maneja mucho la independencia, pero ¿esta será buena?, lo último que se ha dicho es que si tú vives en tu entorno y no te abres al mundo te sientes independiente pero ¿la independencia no es un hacer insignificante al otro?
El ser humano se está quedando aislado por no vivir la fe y el mensaje cristiano, el cual es claro, “ama a tu prójimo como a ti mismo”, ante todo poner al ser humano, pensar en él, ayudarlo, vivir con él y llorar con él, no hay mas felicidad que cuando vives el amor como Cristo lo pide, al dar amor es lo único que hay para dar y no sentirse vacio ni degradarte y lo que es más, cuando das amor recibes en ese momento mas.
Cristo nos manda a evangelizar y no ha estar sumergidos en nosotros mismos.
El ser humano se está quedando aislado por qué no ha podido crear su propio jardín de Edén.
Nos seguimos tapando con hojas de higuera y nuestra sabiduría humana nos ha traído más problemas que soluciones, el vivir como Dios quiere no es la solución a los problemas, es la prevención de que existan, si vivimos como Dios quiere prevenimos enfermedades, prevenimos usar la tecnología de forma equivocada e irresponsable, prevenimos el amor insaciable de poder, prevenimos el aislamiento, prevenimos el vacío existencial, prevenimos el miedo a la muerte, prevenimos la falta de amor al ser humano y no respetar su vida por unos pesos, el amor a Dios y vivir este amor es lo mas importante en cualquier sociedad.
Cesar Leo Dan Zacatelco Parra.
Querido Eloy, el egoismo como lo marca el filosofo aleman no es lo que estas diciendo, pero quiero ahcer una aclaración. No puede existir un egoismo practico por que si el fuerte debe de ser egoista para no ser debil, necesitará de alguien debil para demostrar su fuerza y este fuerte será mas dependiente del debil que el debil del fuerte, si alguien es fuerte ¿en donde demostrará su fuerza si no hay alguien para demostrarlo?, es por lo que existe la codependencia, el fuerte necesita del debil y eso hace al fuerte dependiente del debil y por ello ya no seria fuerte sino mas debil que el debil, el fuert se perdería en el debil. El egoismo no es una virtud, mas bien es un problema psicológico, ademas de que el fuerte por no estar abierto al mundo de los demas seria un ser aislado como lo fue tu filosofo. N. ha muerto firma Dios. el mismo filosofo lo dice. El egoismo es una debilidad que no sirve para una sociedad.
Querido César.
Comento que concluir que el pensamiento de Nietsche no tiene validez alguna por el hecho de ser un sujeto aislado, es la misma falacia que se usa contra la persona en el ámbito de la política. Esta técnica es usada eficientemente por los medios masivos de comunicación; es el gran poder bajo el cual se oculta la violencia estructural. Pero ésta misma técnica puede aplicarse contra los que practican la fe cristiana, si hay casos concretos en los que tienen vicios, tienen doble moral, son incapaces de perdonar, luego entonces la fe cristiana no los hace buenos verdaderamente. De tal forma, que si los que practican la fe cristiana pecan, luego la fe que profesan no es buena.
Aunado a esto, mencionas algo sobre el estar abierto al mundo de los demás, te comento que los que profesan la fe cristiana no son personas abiertas al mundo, rechazan todo cuanto se escucha del pensamiento oriental y del islamismo. Esto pone en duda que la fe cristiana permita a las personas abrirse al mundo.
Saludos
Eloy
Hola Gaby señalas que la ley divina y natural muestra al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar su fin. Esta ley no escrita contiene los preceptos primeros y esenciales que rigen la vida moral. Pero comento que son ya 500 años aproximadamente en los que ha llegado la religión cristiana a México y, esta ley divina y natural para practicar el bien no se ha visto en la antigua Tenochtitlan que es hoy ciudad de México. Sólo se ha visto corrupción, un profundo desprecio a los grupos indígenas y campesinos, etc. una bajísima autoestima del mexicano (que se sigue alentando), un liberalismo despiadado donde el que es no interesa, donde hablan sólo los consorcios. Esta ley divina y natural no existe en realidad o no tiene la suficiente fuerza para impulsar a los mexicanos para hacer el bien a su propia nación.
Saludos Eloy
TRANSFORMACION DE LA SOCIEDAD DESDE LA FE PERSONAL Y COMUNITARIA
Uno de los mayores bienes que la fe puede aportar al hombre de todas las épocas, pero muy particularmente al hombre contemporáneo tiene que ver con lo que le aporta en conciencia. A diferencia de una aportación de bienes tangibles que en sí pueden apoyar o aliviar situaciones personales o permanentes de algunos hombres o sectores como la pobreza, el hambre u otros requerimientos, la fe va al fondo. En primer lugar la fe personal de un hombre le urge a ver a los demás; la fe cristiana lleva a salir del hombre hacia el otro, en vez de tenerse a si mismo como centro u objeto medular de contemplanción. Aún más, al salir hacia el otro, lo hace por la significación que tiene el otro en la vida personal del hombre: es un hermano de él, es hijo de Dios, es persona. Esta significación le lleva a actuar en favor de él, en vez de esperar pasivamente que algo suceda para mejorar o transformar el entorno social en el que vive. Un segundo momento se da cuando el hombre cristiano va madurando en conciencia social, y su fe, aunada a los de otros, va actuando para llevar al hombre a un estado conforme a su dignidad. Entonces tiene mucho sentido ser cristiano, pues tiene una fe que se alimenta de la esperanza de los bienes eternos, pero que sabe que temporalmente está profundamente comprometida con la temporalidad de ser hombre. Por eso la Iglesia seguirá predicando a Cristo, pero viendo al hombre en su realidad, por supuesto, sin convertirse a él; teniendo presente la plenitud de su vida humana, que aunque sea peregrina, sin embargo, se va conformando en su cabalidad eterna.
Guillermo
Eloy, estas confundiendo en criticar el todo por las partes, recuerda que el sujeto no juzga al objeto, el objeto se juzga por si mismo, debemos saber a quien estas criticando ya que como varios sabemos, el islam y otras religiones como el induismo tienen muchisimo que ver con el cristianismo, de hecho, la tradición de Abraham, Adán etc., son tradiciones muy usadas por estas religiones. El hecho de hablar de un ser aislado, no estoy criticando al ser aislado sino toda tu teoria en conjunto, lo cual eso de servirte de alguien para resaltar una teoria hace criticabble a ese personaje que ha instaurado esa teoria, en el caso del cristianismo no es así, ya que habra muchos que pregonan serlo, lo cual no significa que conozcan lo que la iglesia cristiana predica, el hecho de que dos mas dos sean cinco, no es culpa de las matematicas sino del profesor que las enseña.Estar abierto al mundo no es esencia del cirstiano sino de todo ser humano ya que si no lo estuvieramos tendriamos entorno y esto nos haria demasiados debiles. Para finalizar quiero recalcar que d ehecho Israel tiene varias tradiciones que no son propiamente de sus experiencias sino son tradiciones mesopotamicas, asiro - babilonicas (la pascual es un ejemplo de ello), lo cual el hombre y en este caso, los antecesores del cristianismo estan abiertos al mundo, su forma de trascender no es matando sino dando el mensaje de vida.
Eloy, quiero comentar algo, la evangelización no es el hecho de sentirte divino ni comienza en ti, eso se llama conquistar y por ello esta palabra de "encuentro religioso entre europeos y americanos", es muy cuestionable, la evangelización comienza desde el otro, desde lo que el otro necesita, pero eso de la ley natural que es el hecho de estar llamados todos a hacer el bien se verifica de hecho con que cada quien, en un accidente, vela por su propia vida y ese es el hecho de que ante todo esta la vida. El evangelio no es pura ley natural Eloy, el evangelio siempre ha estado del lado de los mas pobres, indigenas, necesitados, marginados, pero tu criticas mucho, perdón por repetir, el todo por las partes y eso no es una visión de lo que es la religión sino del como se lleva a cabo.
De nuevo aquí. Bueno hasta el momento estoy asumiendo mi papel de estar contra la fe cristiana.
Me cuesta trabajo decir lo que escucho en los jóvenes de la universidad, quienes fundan su pensamientos con autores como los que señalo.
En sus palabras escucho a Onfray, Nietsche, Sartre, etc. interpretados todos contra la fe cristiana. Sin embargo, para los fines de este espacio es muy enriquecedor.
Continuando les menciono que Según Michel Onfray el cristianismo, el judaísmo y el islamismo se parecen porque rechazan a la mujer, la razón, la ciencia, la inteligencia y la libertad del cuerpo y el pensamiento. Según Sigmund Freud, el inventor del psicoanálisis y escritor del malestar de la cultura, el hombre está enfermo por la represión. Desde esta perspectiva, el cristianismo causa males a la sociedad porque reprime al cuerpo, al negarle que actúe como quiere manifestarse y rechaza a la mujer (Onfray).
Por otro lado, algunos de estos autores señalan que lo religioso es sólo un modo de poder resistir la aspereza de esta vida. Por ejemplo: Marx señala que el mundo religioso es una invención para dar consuelo a los hombres en su miseria y sufrimiento en este mundo, que la religión dejará de existir cuando el hombre se emancipe en el modo de producción y sea felíz en esta vida. Para Freud la religión sólo es un medio (como el narcótico) para poder vivir en esta vida que se torna pesada, llena de decepciones, sufrimientos, empresas imposibles, le parece que sólo es una forma de aliviar anímicamente esa vida presente; para él, dios es similar a la ciencia, el progreso, la revolución, la naturaleza, porque son tomadas como realidades absolutas, luego tienen la misma función. Y desde la postura Fruediana y marxista la fe cristiana no es necesaria.
Bueno, saludos.
Eloy.
Hola a la comunidad.
¿Qué es la vida de fe?
La fe, el creer en algo trascendente, en Dios, no es un mero capricho. La fe viene después de la revelación de Dios al hombre, de otra manera, ¿en qué creemos? La fe es acogida, es respuesta al don de Dios revelado. Pero esta adhesión es libre. La revelación de Dios se ha dado a lo largo de la historia del ser humano y es independiente de la fe que cada uno manifieste, es decir que su realidad no depende de la fe ni del sujeto mismo.
La vida de fe, el encuentro con Dios lleva al ser humano a buscar bienes superiores, mejorar su existencia y por ende la de los otros, no es una alienación pues la fe se acepta libremente, no es imposición de ninguna iglesia, aun los bautizados pueden decir que no tienen fe en la edad adulta y son libres de aceptarla o rechazarla, Dios seguirá existiendo, manifestándose y revelándose.
La vida de fe a partir de creer y amar a Dios revelado en Jesucristo, adquiere en nuestra sociedad un nombre: ser cristiano. Creer en Cristo, Palabra eterna del Padre. En Él podemos ver al Padre pues quien ha visto al hijo, ha visto al Padre, (cf. Jn 14,8-9).
La persona, el ser humano que cree en Dios, Un Dios que representa valores, como amor, respeto, caridad, y que busca que todos lleguemos al conocimiento de la verdad, no puede ser malo. Somos los seres humanos los que hacemos las cosas mal o tergiversamos las cosas.
De ahí mi desacuerdo al planteamiento de que el no egoísmo es un valor. Es una imprecisión. Mejor hablar de generosidad, de desprendimiento, y entremos en el terreno de las virtudes, por ejemplo la templanza o la fortaleza (virtud propia de la voluntad que permite conseguir el bien concreto (es decir, amar a Dios y al prójimo) en medio de las dificultades y a pesar de lo arduo que pueda ser).
Fernando García Anaya
La religión católica, cuyo fundamento es Cristo, no puede ser un mal como afirma Eloy, y completa: “quien la profesa pierde la capacidad de crear sus propios valores”. No podemos crear nuestros propios valores, podemos adoptar valores, pero crearlos no. Los valores los hemos concebido en nuestras sociedades, pero no son meras “creaciones”. No hay nada nuevo bajo el sol. Los llamados valores universales, (que son los valores cristianos a fin de cuentas) surgen del acuerdo en las sociedades por convivir en armonía, aunque hay que tener cuidado pues no todo a lo que llamamos valor lo es.
Nadie ha visto a Dios, es verdad (sólo Jesucristo) pero el hecho de que no podamos verlo “cara a cara” en un terreno limitado y humano, no significa que no exista. Podemos apreciarlos e irlo conociendo a través de la creación y de sus manifestaciones. Además tenemos el testimonio de Jesucristo. Todo Él, es una manifestación de Dios y su actuación terrenal en un momento histórico concreto, nos habla con claridad de lo que es Dios. ¿Eso es malo? ¿Aliena? No lo creo.
Los capitalinos no perdemos nuestra autonomía por afianzarnos a la nada, ni la gente camina por el metro, por las calles y por todos lados esclavizada por valores externos, va encadenada con los ideales de la santidad, la caridad, el amor al prójimo y la humildad mientras vive sin ser realmente libre, sin ser él mismo. Va más bien ensimismada y preocupada por la falta de dinero, por los problemas familiares, por buscar un trabajo, por la enfermedad y la limitación, y esclavizada eso sí de los bienes materiales que la sociedad de consumo, en la que nos encontramos inmersos, ha dispuesto. Al reemplazar a Dios, que decimos no podemos ver (porque no queremos) y que se nos revela libremente, nos encadenamos a bienes tangibles, recursos materiales (que está bien tener recursos, lo malo está en el uso que les damos y en los excesos) y acabamos rindiéndole culto a otras “divinidades”.
Fernando García Anaya
Dios no esclaviza, el dinero y la búsqueda de bienes sí. El cristiano no vive apegado a los bienes materiales, pone su fe en Dios, y actúa, acciona, se mueve. No espera que Dios le resuelva todo. Si al cristiano le quitamos los valores y le quitamos a la sociedad los valores cristianos, no sólo la estaremos limitando al negarle una gran riqueza, sino que además la condenaremos a una eterna esclavitud y alienación por lo material, que la condenará a su exterminio.
El ser humano no fue hecho para vivir aislado. Somos seres que vivimos en comunidad, no somos islas. La construcción de una sociedad justa, amorosa, viva, solidaria, depende del trabajo que como cristianos realicemos. Esto no significa que sea una labor exclusiva de nosotros, pues existen muchos hombres y mujeres de buena voluntad que sin profesar alguna religión, actúan en conciencia por el bien común. Con ellos trabajamos a la par, con paz y amistad.
El amor no empobrece, el apoyar a los otros lo único que puede “quitarnos” en un plano temporal es un poco de tiempo, pero acarrea más beneficios y sanidad interna. El amar al otro, el ayudarlo no te vuelve ni débil ni ingenuo. Esos son argumentos del mundo, de la sociedad consumista egoísta que te lleva a l hedonismo, al culto al cuerpo a hacer vida el tal superhombre lleno de sí mismo pero a la par vacío de los otros, de Dios.
Es necesario presentar la persona humana
como el centro de toda la vida social y cultural, resultando en ella:
la dignidad de ser imagen y semejanza de Dios y la vocación a ser
hijos en el Hijo, llamados a compartir su vida por toda la eternidad. La fe cristiana nos muestra a Jesucristo como la verdad última del ser humano266, el modelo en el que el ser hombre se despliega en todo su esplendor ontológico y existencial. Anunciarlo
integralmente en nuestros días exige coraje y espíritu profético.
Contrarrestar la cultura de muerte con la cultura cristiana de la
solidaridad es un imperativo que nos toca a todos y que fue un
objetivo constante de la enseñaza social de la Iglesia. Sin embargo, el anuncio del Evangelio no puede prescindir de la cultura
actual. Ésta debe ser conocida, evaluada y en cierto sentido asumida por la Iglesia, con un lenguaje comprendido por nuestros
contemporáneos. Solamente así la fe cristiana podrá aparecer
como realidad pertinente y significativa de salvación. Pero, esta
misma fe deberá engendrar modelos culturales alternativos para
la sociedad actual. Los cristianos, con los talentos que han recibido, talentos apropiados deberán ser creativos en sus campos de
actuación: el mundo de la cultura, de la política, de la opinión
pública, del arte y de la ciencia.
En la ciudad, conviven diferentes categorías sociales tales como
las élites económicas, sociales y políticas; la clase media con
sus diferentes niveles y la gran multitud de los pobres. En ella
coexisten binomios que la desafían cotidianamente: tradiciónmodernidad, globalidad-particularidad, inclusión-exclusión,
personalización-despersonalización, lenguaje secular-lenguaje
religioso, homogeneidad-pluralidad, cultura urbana-pluriculturalismo.
La Iglesia en sus inicios se formó en las grandes ciudades de su
tiempo y se sirvió de ellas para extenderse. Por eso, podemos realizar con alegría y valentía la evangelización de la ciudad actual.
Ante la nueva realidad de la ciudad se realizan en la Iglesia nuevas
experiencias, tales como la renovación de las parroquias,
sectorización, nuevos ministerios, nuevas asociaciones, grupos,
comunidades y movimientos
La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también en sus dolores y sufrimientos. Las sombras que marcan lo cotidiano de las ciudades, como por ejemplo, violencia, pobreza, individualismo y exclusión, no pueden impedirnos que usquemos y contemplemos al Dios de la vida también en los ambientes urbanos. Las ciudades son lugares de libertad y oportunidad. En ellas las personas tienen la posibilidad de conocer a más personas, interactuar y convivir con ellas. En las ciudades es posible experimentar vínculos de fraternidad, solidaridad y universalidad. En ellas el ser humano es llamado constantemente a caminar siempre más al encuentro del otro, convivir con el diferente, aceptarlo y ser aceptado por él.
• ¿qué es la realidad sin Dios?”. La misma pregunta nos la podemos hacer con respecto a la ciudad: ¿Qué es la ciudad sin Dios? Sin un punto de referencia fundante y absoluto (al menos buscado) la realidad de la ciudad se fragmenta y se diluye en mil particularidades sin historia y sin identidad. ¿En qué termina una mirada sobre la ciudad si no se centra en una fe abierta a lo trascendente? Para ver la realidad hace falta una mirada de fe, una mirada creyente. Si no, la realidad se fragmenta.
El sentido unitario y completo de la vida humana que ni la ciencia, ni la política, ni la economía ni los medios de comunicación podrán proporcionarle, ya que el hombre es trascendencia. Trascendencia que encuentra su fundamento en Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (cfr. 1 Cor 1, 30), la cultura (y cada ciudad) puede volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada” (Ap 41).
Como vemos se concibe “lo específico cristiano” como “levadura que ya está leudando la masa”. Y esto es lo mismo que sentirnos “apremiados” por un Dios que ya está viviendo en la ciudad, mezclado vitalmente con todos y con todo. Es una reflexión que nos sorprende siempre ya con las manos en la masa, comprometidos con la situación del hombre concreto tal como se da, involucrados con todos los hombres en una única historia de salvación.
Nada, por tanto, de propuestas ilustradas, rupturistas, asépticas, que parten de cero, que toman distancia para “pensar” cómo habría que hacer para que Dios viviera en una ciudad sin dios. Dios ya vive en nuestra ciudad y nos urge –mientras reflexionamos- salir a su encuentro, para descubrirlo, para construir relaciones de cercanía, para acompañarlo en su crecimiento y encarnar el fermento de su Palabra en obras concretas. La mirada de fe crece cada vez que ponemos en práctica la Palabra. La contemplación mejora en medio de la acción. Actuar como buenos ciudadanos –en cualquier ciudad- mejora la fe. Pablo recomendaba desde el comienzo “ser buenos ciudadanos” (Cfr. Rm 13, 1). Es la intuición del valor de la inculturación: vivir a fondo lo humano, en cualquier cultura, en cualquier ciudad, mejora al cristiano y fecunda la ciudad (le gana el corazón).
¿Estoy diciendo que la fe, por sí sola, mejora la ciudad? Sí, en el sentido de que sólo la fe nos libera de las generalizaciones y abstracciones de una mirada ilustrada que sólo da como frutos más ilustraciones. La cercanía, el “involucramiento” y el sentir cómo el fermento hace crecer la masa, llevan a la fe a desear mejorar lo suyo propio, lo específico cristiano: para poder ver indivise et inconfuse al otro, al prójimo, la fe desea “ver a Jesús”. Es una mirada que, para incluir, se limita y se clarifica a sí misma.
Si nos situamos en el ámbito de la caridad, podemos decir que esta mirada nos salva de tener que relativizar la verdad para poder incluir.
La ciudad actual es relativista: todo es válido, y puede que caigamos en la tentación de que para no discriminar, para incluir a todos, a veces sintamos que es necesario “relativizar” la verdad. No es así. El Dios nuestro que vive en la ciudad y se involucra en su vida cotidiana no discrimina ni relativiza. Su verdad es la del encuentro que descubre rostros y cada rostro es único. Incluir personas con rostro y nombre propios no implica relativizar valores ni justificar antivalores, sino que no discriminar y no relativizar implica tener fortaleza para acompañar procesos y la paciencia del fermento que ayuda a crecer. La verdad del que acompaña es la de mostrar caminos hacia adelante más que juzgar encierros pasados.
La construcción de sociedades más cristianas y en consecuencia más humanas ha de pasar por la comprensión de los principales problemas morales por los que atraviesan los seres humanos cuando viven en comunidad
Los habitantes de este mundo vivimos bajo el poder de los grandes poderes económicos y políticos, mediatizados por las grandes tecnologías de información y la comunicación, que tienden a generar visiones homogéneas de la vida: la búsqueda de la comodidad, el placer, el uso de la tecnología, la filosofía de lo light y la hedonización de la vida cotidiana, lo que va conduciendo al individualismo, al vacío, a la pérdida del sentido de comunidad y desemboca en la pérdida del sentido trascendente de la vida.
Una vida cotidiana ligada a los bienes materiales, a la búsqueda del placer constante como evasión al esfuerzo y al sufrimiento y sostenida en el discurso de la libertad y de los derechos humanos ha generado ruptura con la vida espiritual y con la búsqueda de Dios.
Cristo aparece como buen sujeto que enseñaba cosas muy difíciles de realizar en nuestro tiempo y gran parte de esta creencia tiene que ver con nuestros anclajes con el mundo y la falta de relación con Dios.
Para restaurar la vida de fe en nuestras ciudades hace falta reconocer primeramente la crisis de la misma y en este reconocimiento hay que considerar la idea de pecado, que se ha ido trivializando. Una sociedad para la que el pecado no es más que una reminiscencia de la edad media, que obstruye la libertad y los derechos humanos, los cuales se ha constituido verdaderos ejes de la vida de las personas, por encima de valores como la vida o del amor al prójimo.
El pecado como transgresión y su salida como la necesidad de dominar la propia voluntad y someter nuestros deseos a la voluntad de Dios no aparece como algo muy atractivo en nuestras ciudades. Mas bien se percibe como algo aburrido, doloroso o inalcanzable, propio de los santos y ajeno a las necesidades de la época.
Sin embargo, la vida de fe no está desligada de la vida de nuestras sociedades actuales ni urbanas, por el contrario forma parte de la necesidad que todo ser humano tiene de Dios. Esa introspección en la vida del espíritu genera cambios no solo a nivel personal, sino también a nivel social.
La necesidad de las personas, de encontrar explicaciones al sentido de su vida, o de solucionar sus problemas o de creer en algo, ha hecho que con frecuencia acudan a la superstición y a prácticas contrarias a la fe cristiana. Sin embargo el deseo de Dios persiste y es en los momentos de mayor sufrimiento y desesperación que la fe ilumina el camino. Los límites lo material y de los criterios mundanos pronto quedan al descubierto.
Cristo es el modelo principal de todas las virtudes y el evangelio por Él predicado se convierte en la base para construir sociedades mas humanas a partir de sujetos más cristianos.
Continuación….
El amor, la justicia, el respeto a la persona humana y a su dignidad ,la fe que no admite dobleces, el valor del sufrimiento, la caridad con el prójimo, el valor, la honestidad y la pureza, son todos valores que practicó Cristo y a imitación de Él :”ser perfectos como vuestro Padre en el cielo es perfecto” ( Mt 5,48). Estamos llamados a hacer lo mismo: “ve tu y haz lo mismo” (Lc 10, 25-37) en la construcción de una sociedad mas justa.
La voz de los cristianos tiene que escucharse por encima de los criterios mundanos, la fe ha de incorporarse al mundo de la razón, hay que imponer los criterios de Cristo en esta sociedad tan vacía de Dios y tan llena de materialismo.
El respeto a la vida, a la dignidad de la persona, la responsabilidad, la justa libertad, el servicio a los demás , por encima de los egoísmos que nos impone este mundo, la defensa del matrimonio y de la identidad heterosexual, son todas consecuencia de vivir el evangelio y de practicar las virtudes cristianas. Y en este sentido lo que aporta un cristiano fiel, a la sociedad actual es la posibilidad de regenerarla, de humanizarla y de encaminar a los seres humanos hacia el plan original que trazó Dios desde el principio para los hombres aquel que los trae de vuelta hacia su Creador. ( Constitución pastoral Gaudium et spes, 25-29)
La vida de la fe en la Gran Ciudad
Alejandro Almazán Del Castillo
Hablar de la eficacia de la vida de fe en las grandes ciudades me remite a la Jerusalén o Roma del siglo I, a las que se refiere la Sagrada Escritura. Probablemente no estemos hablando de vida de fe, o vidas de múltiples creencias o ritos tal como sucede en nuestras sociedades secularizadas y globalizadas y como sucedía en los lugares antes referidos; preferiría hablar de personas que van al encuentro de Cristo y de la Buena Nueva, personas que necesitan ser sanadas, escuchadas, consoladas, escuchar las palabras de amor y de salvación. El paralelismo podría ser violento, pero la profundidad del ser humano clama ahora por la presencia de Jesús y sus palabras de vida eterna, tal como lo hacía hace 20 siglos.
Si por vida de fe entendemos el cumplimiento vacío de rituales de cualquier tipo o de una consecución deontológica religiosa, podemos quizá, haciendo lo que Cristo, afirmar que no es efectiva.
Si por el contrario, como lo refiere el Papa en múltiples homilías y lo sabemos de cierto desde la reunión de Aparecida, salimos al encuentro de Cristo en cada calle, en cada persona en cada vida, tendremos una vida de fe nueva, fortificada, sincera y tan valiosa como fue para muchos hace 20 siglos.
La vida de fe de las ciudades debe girar entorno al encuentro; poco cambio en lo profundo del hombre hay desde Jerusalén hasta la Ciudad de México de nuestros días: miseria, corrupción de todo tipo, olvidados, marginados, gente sin lugar, y en medio de especulaciones, dinero, poderes, odios. Justo el lugar donde se hace y se hizo presente la salvación.
No estoy desacreditando con esto 2000 años de cristianismo, que desde luego han sido muy ricos en experiencias, sabiduría y la búsqueda de Cristo, simplemente es marcar lo vital que es renovar la Buena Nueva e ir de nueva cuenta al encuentro de Cristo, porque finalmente la salvación es para cada uno.
El beneficio que le reporta el cristianismo a una sociedad, es siempre la palabra del amor latente, el clamor por la justicia, el auxilio del desamparado, el anuncio de la esperanza y en general la construcción del reino de Dios; el problema es que si no es así, sólo difundiremos antitestimonio.
BESTARD J; Corresponsabilidad y Participación en la Parroquia, PPC, Madrid 1996 BRAVO B; A la luz de Aparecida 10. La Pastoral urbana, Buena Prensa, México 2008 BRAVO B; ¿Cómo revitalizar la parroquia?, Buena Presnsa, México 2005
BRIGHENTI A; Reconstruyendo la Esperanza; Palabra Ediciones, México 2001
CELAM; Evangelizar la Gran Ciudad. Un Desafío Prioritario, Celam, Colombia 2000
Buenas noches. Espero se encuentren muy bien y que este espacio haya sido fructífero para su formación teológica.
Los invito a realizar uno o dos comentarios finales cada uno para poder iniciar una recapitulación de las opiniones; éstas han sido muy variadas y ricas en contenido, así que las conclusiones del foro estarán al nivel en que se ha mantenido.
Invito de manera especial a las y los compañeros del último semestre a realizar una aportación final que englobe sus conocimientos teológicos y hereden como primera generación el deseo de reflexionar de manera sistemática la fe en Aquel por quien se vive.
Saludos y espero sus últimas aportaciones.
Hay una sabiduría que no es de este mundo, como nos dice San Pablo: «pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado» (1 Cor 2, 2). Y es precisamente esta sabiduría que viene de arriba la que desenmascara toda ideología y la que se complementa con la investigación científica y la humaniza, poniéndola al servicio del hombre.
«Hemos creído en el amor de Dios”: así podemos explicar la opción fundamental de nuestra vida. Se comienza a ser cristiano por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a nuestras vidas y, con ello, una orientación decisiva» (DCE 1). Ser cristiano, no es cumplir una serie de normas, o ser bueno o saber mucho, sino experimentar al Señor vivo y resucitado, hacer experiencia de su Pascua, de su paso por nuestras vidas. Es la comunión de todo el Pueblo de Dios, que celebra como cuerpo de Cristo, que se presenta ante el mundo como Templo de piedras vivas animado por el Espíritu Santo.
Es necesario, ahora más que nunca, formarse uniendo fe, vida, espiritualidad y teología, porque como dicen nuestros hermanos del oriente cristiano: “todo aquel que reza es ya a es ya un teólogo”. La mística teología de un san Juan de la Cruz, o la ciencia del divino amor de una santa Teresita del Niño Jesús nos recuerdan que la ciencia de la fe y la ciencia del amor van inseparablemente unidas, pues ambas se convierten en la sabiduría del corazón, en la teología de los santos (F. Lethel). Entonces, «la teología se convierte en meditación, oración y canto de alabanza, e incita a una sincera conversión» (Benedicto XVI).
No es que se trate de saber mucho, «porque no el mucho saber harta y satisface al ánima, más el sentir y gustar de las cosas internamente» (san Ignacio de Loyola, EE 2), pero sí de saber estar a la altura de las circunstancias. Estar in-formados, de tal forma que a pesar de las múltiples ideologías que nos tratan de arrasar en nuestros días, con la Verdad, con la reflexión teológica, nos podremos mantener en pie dando razón de nuestra fe, a todos aquellos que nos la pidan. Así conocer la Verdad- esta sabiduría- se hace hoy especialmente necesario frente a la «dictadura del relativismo» (Benedicto XVI).
Puesto que la sabiduría nos remite a la Verdad y esta Verdad es Jesucristo, dicha Verdad ha de ser propuesta, nunca impuesta, con humildad pero con fuerza. Ha de ser propuesta frente al oscurecimiento de la verdad y el igualitarismo absurdo de opiniones en nuestra sociedad.
Querido compañeros, como su compañera de 8 semestre, los exhorto a mantenerse firmes en este ideal de profundizar en la Palabra de Dios, de terminar esta Licenciatura en Teología que ha cambiado tanto mi vida, llenándola de fe, de esperanza, de alegría en el Señor, así como del deseo de trasmitir todo lo aprendido a cuantos me rodean para trasmitirles la realidad más impactante que pueda existir. Dios nos ama.
Es cierto que a lo largo del camino nos encontramos con diversos obstáculos, sin embargo, es necesario afrontarlos superarlos y no dar marcha atrás en lo ya emprendido. ¡Ánimo, fe en Dios y adelante!
También quiero aprovechar este espacio para agradecer a Dios Nuestro Señor por la gracia inmerecida de conocerle más a fin de amarle más en mis hermanos. A mi madre la Virgen de Guadalupe por su amor y su compañía.
A todos mis profesores que a lo largo de la licenciatura estuvieron acompañándome y guiándome con sus sabias orientaciones, así como a mis compañeros, les digo gracias por su amistad y apoyo.
Hola! Me parecieron muy interesantes todos sus comentarios y evidentemente la posición protagónico, desde mi punto de vista, fue la que disertó con mayor profundidad y conocimiento de causa.
Hola Arturo! Perdón por usar esta vía, pero es para comentarte que envíe mi participación a tu correo arturo_ dorantes@hotmail.com el día 21 y no recibí confirmación de recepción por lo que espero sí te haya llegado y algo haya aportado al debate. Te ofrezco que para próximas ocasiones lo haré por esta vía. Saludos!
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