a) Hacer el comentario con tiempo, para que sea con fundamentos
bibliográficos, ya sea la proporcionada por el ISEE, o por libre elección,
CITAR TODO USO DE FUENTES BIBLIOGRÁFICAS (no solo copiar y pegar)
b) Antes de publicar el comentario, poner al
final su nombre completo.
c) Quienes tengan dificultad para publicar en el blog, envíe sus
comentarios en un solo documento a coordinacionteologiasp@hotmail.com. Sin
embargo, será necesario que con tiempo se den de alta como seguidor del blog.
Todos los alumnos de la licenciatura deberán darse de alta como seguidor del blog,
sin excepción
d) Se tomará en cuenta la capacidad de
síntesis, de profundidad en los contenidos y el uso de las fuentes
bibliográficas
e) Profesor y alumnos, y entre alumnos, podrán discutir los
planteamientos (pautas) y las respuestas de los alumnos, todo lo publicado es
susceptible de disensión con argumentos conforme al formato de los blogs
f) Profesor y Coordinación, valuarán la
participación de los alumnos, y la valoración puede incidir en la calificación
final de la materia
PRIMER SEMESTRE
Aporta tu comentario
produciendo tu propio pensamiento sobre el kerigma apostólico, puedes apoyarte
en el artículo:COLÍN CRUZ, F.A., << El kerigma en la comunidad apostólica >>, en Libro anual del ISEE n. 9 (2007) 271-282. Particularmente las páginas 276-277.
Fuente: (http://www.isee.edu.mx/isee2010/PDF/El_kerigm..[1].pdf)
SEGUNDO SEMESTRE
Aporta tu comentario
produciendo tu propio pensamiento sobre el tema de la mujer en Grecia desde el
mito, puedes apoyarte en el artículo:SANTIAGO GARCÍA, M.C.L., << KATHKOOS H POLEMIA: Una visión de la mujer en Grecia: mito, literatura e historia >>, en Libro anual del ISEE n. 13 (2011) 46-63. Particularmente las páginas 46-49.
Fuente: (http://www.isee.edu.mx/isee2010/PDF/ISEE_Libro_Anual_2011.pdf)
TERCER SEMESTRE
Aporta tu comentario produciendo tu propio pensamiento
sobre la fundamentación patrística de la apelación ante la razón del Papa
Ratzinger, puedes apoyarte en el artículo:FLORES RAMOS, M.A., << La apelación ante la razón en el magisterio de Benedicto XVI. Un comentario al discurso de Ratisbona >>, en Libro anual del ISEE n. 9 (2007) 149-154.
CUARTO SEMESTRE
Aporta tu comentario
produciendo tu propio pensamiento sobre la ley natural desde la perspectiva de
Benedicto XVI, puedes apoyarte en el artículo:
VALERIANO ANTONIO, M., << La aportación teológica-magisterial
del papa Benedicto XVI al tema de la ley natural >>, en Libro anual del ISEE n. 13 (2011) 65-74.
SEXTO SEMESTRE
Aporta tu comentario
produciendo tu propio pensamiento sobre el significado salvífico de la Iglesia
en la historia universal de la salvación y su relación con las demás
religiones, puedes apoyarte en el artículo:
ALTBACH NÚÑEZ, F., << Fundamentos eclesiológicos
del pluralismo religioso >>, en Libro anual del ISEE n. 11 (2009) 179-195. Particularmente
páginas 181-185.

31 comentarios:
COMENTARIO SEXTO SEMESTRE
Divido mi aportación porque no cabe completa.
Parte 1
La historia universal de la salvación no puede encontrarse solamente como una colección de hechos, sino como un conjunto articulado y llevado de la mano para lograr el fin último del hombre, el fin para el que fue creado: regresar al Padre de quien salió.
Podemos encontrar ciertos acontecimientos ligados en los llamados “jalones” de la historia de la salvación: la historia del pueblo de Israel, que si la revisamos, es la historia de vida del ser humano; la búsqueda de un sentido a la vida, la Alianza con Dios, la infidelidad a esa Alianza, el rescate y la búsqueda y acercamiento permanente de Dios hacia el hombre.
Esta historia de la salvación, por decisión del mismo Jesús, se lleva a cabo desde la Iglesia (cfr. Mc. 16, 15.16; Mt. 28, 18-20). Además, las enseñanzas de Jesús fueron dadas a la Iglesia para su custodia y preservación originales, transmitidas por sucesión apostólica desde hace casi 2000 años.
Esa verdad está en la Iglesia Católica, en el depósito de las enseñanzas de Jesús que guarda y que vive de acuerdo a la Tradición y al Magisterio, que nos hablan de la misma Revelación.
GABRIELA LADRON DE GUEVARA
Parte 2
Dentro de esta verdad, encontramos que la Iglesia Católica tiene por vocación, una mirada amplia de la salvación, incluyente y que reafirma el amor de Dios a todos los hombres (Hech. 14, 16-17) y que Dios busca la salvación de todos (1 Tim. 2, 4) y que lleguen a la verdad.
Esto no hace que la Iglesia Católica se convierta en una institución que impone “su verd ad”. Sobre todo después del Concilio Vaticano II ha desarrollado un gran trabajo de diálogo con las iglesias cristianas y con otras religiones.
Con esa intención se fomenta el movimiento ecuménico: Por "movimiento ecuménico se entienden las actividades e iniciativas que se emprenden y organizan para fomento de la unidad de los cristianos, según las diversas necesidades de la Iglesia y las diversas circunstancias temporales...," (Unitatis Redintegratio 4).
La finalidad del movimiento ecuménico es trabajar sobre la comunión ya existente para llegar a la plenitud de comunión en la fe, en los sacramentos y en la estructura, que es la unidad querida por Cristo en la Iglesia.
GABRIELA LADRON DE GUEVARA
PARTE 3
Siguiendo con estas orientaciones, el Concilio Vaticano II señala tres formas de diálogo con todos aquellos con los que están fuera de los límites visibles de la Iglesia católica: el diálogo ecuménico (Unitatis Redintegratio), el diálogo interreligioso (Nostra Aetate y Ad Gentes) y el diálogo con el mundo (Gaudium et Spes)
El diálogo ecuménico es el diálogo desde y de la realidad del evangelio, buscando el intento de resolver en común las cuestiones pendientes partiendo de la fe común, partiendo de las semejanzas y tratando de superar las diferencias aún existentes entre las Iglesias. Estas diferencias e, pueden reducirse exclusivamente a cuestiones eclesiológicas. Para mostrar el
En cambio, el diálogo interreligioso es la búsqueda de cooperación entre diferentes religiones, que entiendo, de manera operacional como sistemas doctrinales y rituales a través del cual una comunidad de fieles o adeptos obtiene de respuestas a los interrogantes universales acerca del origen y fin del hombre, fruto de una cosmovisión acerca del hombre y de su relación con lo trascendente.
Según Nostra Aetate 2 “La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas.
Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos existen.”
Como se ve, la Iglesia Católica reconoce los puntos positivos para iniciar el diálogo. Fomenta y reconoce la libertad de conciencia, como se vio en los debates para aprobar la reforma al art. 23 constuticional el pasado marzo (notas del “Seminario Propedeútico sobre las Reformas Constitucionales en Materia de Derechos Humanos”, UACM, sesión 27 de abril de 2012), donde gracias al cabildeo de grupos católicos y ONGs, la reforma se dio en el sentido de garantizar este derecho, nacido no sólo del derecho positivo mexicano, sino fundado en la ley natural.
Finalmente, es necesario destacar que la Iglesia es la llave de la salvación debido a que su propio fundador así lo quiso, y su misión es llevar esa salvación a todos, respetando siempre la dignidad de hijos de Dios de todos los seres humanos y el libre albedrío que nuestro Creador nos da.
GABRIELA LADRÓN DE GUEVARA
Fernando García (1)
Nosotros, católicos, confesamos abiertamente que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor, que Él es Dios y que siendo enviado por Dios para nuestra salvación se encarnó de la Virgen María. Todo creyente cristiano acepta a Cristo como Salvador y Redentor y este punto de unión permanece constante en los diálogos por la búsqueda y el restablecimiento de la unión entre las Iglesias. La católica “Cuerpo místico de Cristo, consta de fieles que se unen orgánicamente en el Espíritu Santo por la misma fe, los mismos sacramentos y el mismo gobierno” (cf. Orientalium ecclesiarum n. 2).
Aún así existen otros grupos, que no reconocen a Cristo ni a su Iglesia, que pertenecen a otras religiones y que manifiestan actitudes nobles, positivas encaminadas a la salvación de su alma (quienes creen en ella) o simplemente porque su conciencia les dicta a actuar y vivir encaminados al bien común, con buena voluntad y viviendo valores universales.
Como cristianos, no podemos apropiarnos de Dios y afirmar categóricamente que quienes no son creyentes no alcanzan la salvación. Creo que en muchos momentos esto se ha afirmado, no sólo por una buena voluntad y disposición a que todos acepten a Cristo como Dios y Señor de la historia que ha constituido una Iglesia, sino también por no aceptar que Dios está por encima de cualquier religión, que nos rebasa y que finalmente la gracia de Dios es enviada a la humanidad y que Él se va revelando poco a poco a todos nosotros. Esto es que los cristianos no podemos afirmar categóricamente que poseemos toda la verdad y que nadie más puede hacerlo., pues sería negarle a otras creencias todo aquello que tienen de revelado y de divino.
Fernando García Anaya (2)
Por supuesto me estoy refiriendo a religiones positivas, no aquellas creencias destructivas, sangrientas, violentas y oscuras, que enarbolan la bandera de la contradicción y lucha contra todo lo bueno, lo hermoso, lo divino.
Los que profesamos la fe en Cristo hemos alcanzado un nivel de conciencia que nos obliga a llevar a otros la palabra, pues la revelación nos ha sido dada en Cristo y Él mismo nos ha dado el mandato: “Vayan pues y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado” (cf. Mt 28,19-20).
Jesús con este mandato no condenó a otras religiones, más bien nos envió a ellas para hacer de todos discípulos suyos, para mostrarles el camino; esto no significa que los caminos seguidos por otros sean inválidos, más bien son caminos imperfectos, caminos susceptibles de mejorar, y nuestra labor es mostrarlo. Más allá de cruzadas impositivas, lo que se vuelve una necesidad es el diálogo, y el respeto, aderezados con congruencia de vida, mucha oración y comunión, sabiendo que estos últimos elementos producirán grandes frutos en congruencia con el mandato de Cristo y la misión de la Iglesia que “ora y trabaja para que la totalidad del mundo se integre en el pueblo de Dios, Cuerpo del Señor y templo del Espíritu Santo, y en Cristo, Cabeza de todos, se rinda al Creador universal y Padre de todo honor y gloria” (cf. Lumen gentium 17).
Fernando García Anaya (3)
¿Por qué creemos y sabemos que la Iglesia es el camino verdadero para la salvación? Porque tenemos conciencia plena de que es una institución divina, una institución fundada por Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre para la salvación de todos, que aunque formada por seres humanos perfectibles y pecadores, cuenta con el auxilio del Espíritu Santo que es Dios y que junto con el Padre y con el Hijo conforman una Trinidad perfecta e indivisible.
Dios, que nos ha dado su gracia a todos y que se ha revelado de diversas maneras a la humanidad, nos ha enviado a su propio Hijo para salvación de todos y Él ha fundado la Iglesia como un vehículo para alcanzar la salvación. Pero la Iglesia no está por encima de Cristo. La Iglesia se presenta, pues como un instrumento de salvación para todos aquellos que se acerquen a ella, sin demeritar el esfuerzo de aquellos que sin conocerla, se preocupan por obrar de acuerdo con la gracia recibida por Dios y que los lleva a buscar la bondad y la revelación de Dios en otros contextos. Es instrumento de salvación porque lleva a toda la humanidad el mensaje de amor de Jesucristo, peo esa no es su única función pues “la misión de la Iglesia no es sólo ofrecer a los hombres el mensaje y la gracia de Cristo, sino también el impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu evangélico” (cf. Apostolicam actuositatem, n.5).
Fernando García Anaya (4)
La Iglesia, pues, más que una organización que impone su ley sin atención a otros o como poseedora de la única verdad, actúa en función de su misión evangelizadora y “en virtud de la misión que tiene de iluminar a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reunir en un solo Espíritu a todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura, se convierte en señal de fraternidad…” (Gaudium et spes n. 92 a). Ella, instruida por el Espíritu Santo, Espíritu de Dios, “anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es ‘el camino, la verdad y la vida’ (Jn 14,6)…” (Nostra aetate n. 2 b).
En esta misión de fraternidad y de unión, pero también de salvación, la Iglesia muestra que Cristo es el Camino, y con esperanza gozosa trabaja por continuar atrayendo a todos a la salvación.
El logos de Dios como diría San Justino es el que actuó tanto en los griegos para hacer lo que de sabio hay en ellos y de hecho hasta actuó en Moisés por la sabiduría que dio. Clemente nos dice que la filosofía fue dada por Dios a los griegos como la ley a los judíos, ambas cosas son caminos para llegar a Dios. Pues bien, ya los padres de la iglesia supieron encontrar entre la filosofía y la revelación una armonía ya que la filosofía podía hacer que el mensaje de la fe fuera ya un poco razonado. Evangelizar a una persona razonable sin razones no es muy convincente, mas bien, seria convincente si se está preparado para dar razones de nuestra fe, “razones” y no simples habladurías o fundamentalismos que nos llevan a la ignorancia. La teología como la mezcla entre el mensaje de la revelación y la filosofía es de hecho el acto puro de dar respuestas razonables de nuestra fe a quien las pida. Ya J.B. Libanio hablaba de la pastoral exigente en el contexto de que las ciencias se han ido separando de la teología y tomando cada vez más su autonomía, es entonces en donde, si las ciencias avanzan a pasos agigantados la pastoral se hace más exigente por que las respuestas a las inquietudes de esa pastoral exigente tienen que ser cada vez más razonables y poder llenar el vacío que se tiene por la falta de respuestas. En fin el Papa Benedicto XVI es a lo que nos invita defendiendo la filosofía, la invitación es a “actuar según la razón, no actuar con el logos es contrario a la naturaleza de Dios”. En cuanto a la interpretación de la Biblia y el tema que estamos tratando la iglesia ha propuesto el método de los géneros literarios, lo cual trae a la realidad las cuestiones míticas o de algún otro género literario tratadas por los hagiógrafos para poder ser razonadas por el ser humano y encontrar el verdadero significado, de allí es en donde la Biblia goza de inerrancia en el mensaje, este hecho deja en claro que la iglesia, antes de ser fundamentalista o de seguir llevando a la hoguera a la gente que falta al Texto Sagrado, ha tratado de dar respuestas razonables a los planteamientos modernos de las ciencias y en sí de toda la pastoral exigente.
CESAR LEO DAN ZACATELCO PARRA
TERCER SEMESTRE
Por lo tanto, el Papa al hacer eco de los sistemas encontrados o descubiertos por la patrística para hacer armonizar la razón (filosofía) y la revelación judeocristiana que no es otra cosa que ello que nace de ello es la teología, no es otra cosa que fue hecho de ese modo para darle esa razón a las respuestas que dé la Iglesia Católica para el mundo y en el mundo, de aquí se deduce exactamente el nombre de los Santos Padres Apologistas, el nombre es dado por el hecho de que fueron padres que se dedicaron a defender la fe en contra de la razón fría, sin embargo, sus respuestas no iban en contra de toda razón ya que eran respuestas razonables para poder ser entendidas por gente razonable.
Para ello solo hay que recordar que el mundo en el tiempo de la patrística estaba profundamente helenizado y el problema era el hecho de dar respuestas razonables a la gente sin que por eso se hiciera de la religión o fe católica una filosofía, lo cual era el término usado con frecuencia por los cristianos recién convertidos y que abrazaban la fe, era muy escuchado el hecho de que “esta nueva filosofía es la que me agrada y es a la que quiero pertenecer”, lo cual tenemos un gran eco en lo dicho por el mismo San Justino, el cual al haber abrazado la fe cristiana la concebía en sus inicios como una nueva filosofía. Este hecho era porque los griegos estaban muy dispersados junto con lo que es exactamente la filosofía.
CESAR LEO DAN ZACATELCO PARRA
TERCER SEMESTRE TEOLOGIA EN LINEA.
Bibliografía:
Antología de Texto Teológicos: Historia de la Iglesia Edad Antigua. Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos.
Introducción a la Teología, perfiles, enfoques, tareas: J.B. Libanio y Alfonso Murad. Ediciones Dabar Pagina 25 – 27.
FLORES RAMOS, M.A., << La apelación ante la razón en el magisterio de Benedicto XVI. Un comentario al discurso de Ratisbona >>, en Libro anual del ISEE n. 9 (2007) 149-154.
Biblia y Palabra de Dios. José Manuel Sánchez Caro y Antonio M. Artola. Editorial Verbo Divino.
CESAR LEO DAN ZACATELCO PARRA
TERCER SEMESTRE TEOLOGIA EN LINEA
Quisiera iniciar mi comentario citando a Confucio, pensador Chino, con una frase con la que estoy totalmente de acuerdo “El Alma de una mujer es la obra maestra de la creación”.
Definitivamente que al estar escrita la mitología griega por hombres tiene un sesgo muy parcial y la mirada descriptiva de los hombres que ubicaban a la mujer desde su perspectiva, seguramente como en muchas sociedades la influencia de la mujer ha sido mayor a lo que conocemos por la literatura o la historia.
Como en la mayoria de las culturas la mirada a la mujer es desde lo masculino. “En la mitología Griega lo femenino es una construcción realizada desde la perspectiva dominante de lo masculino y existen en la mitología diferentes manifestaciones de lo femenino que se relacionan con lo masculino”
Tratando de situarme en el pensamiento que ha evolucionado a través de los siglos puedo decir desde mi percepción que para nosotros los hombres las mujeres siempre algo complejo de representar, porque en realdad los sentidos engañan, es decir nos encontramos con un ser muy semejante a nosotros que parece más débil y sin embargo es más fuerte en muchos aspectos, pareciera que está destinada a someterse a los deseos del hombre y despierta tantas emociones que muchas veces nubla la razón de los hombres, y cuando se trata de defender sus posturas son capaces de acciones equiparables en coraje y en astucia a los hombres.
En la mitología Griega al analizar la figura de las Diosas anexo un texto sintetico y clarificador al respecto. “se impone no se impone lo femenino sobre lo divino, por lo que no se les puede aplicar los prototipos femeninos. Lo que es reprobable para un mortal puede no serlo para una diosa. Como expone Bremmer las representaciones de los dioses y de las diosas no reflejan en modo alguno los roles de los sexos en la vida real”
Cuando leemos el tipo de relación entre Dioses sigue siendo lo masculino que se impone a lo femenino, pero cuando hablamos en la relación Diosa, mortal estos criterios tienen variantes. Es en la relación con las mortales donde la diferencia hombre mujer es abismal, los Dioses tienen el total control y dominio y se puede decir que utilizan a las mujeres según su antojo como se puede ver en las relaciones de Zeus con muchas mortales. Es de hacer notar que ninguna de ellas se busca como esposa, solo como amante
Alfonso Martínez comentario de Segundo semestre.
continuación del comentario anterior.
Un Dios no se casa con una mortal sin embargo cuando una diosa elige a un mortal podemos ver los celos a las dificultades con que se encuentra en el Olimpo aunque al final esto se ve con más posibilidad como podemos leer en el siguiente texto donde calipso se lamenta hablando con Hermes:
“sois sañudos, ¡Oh dioses¡ no hay quien os iguale en envidia,
no sufris las diosas que yazgan abierta y lealmente
con mortales si alguno les place de esposo. Tal viose
cuando a Orión raptó Aurora de dos de rosa: imitados
estuvisteis,¡ oh dioses de fácil vivir! hasta el dia
que en Ortigia la casta Artemisa, de trono de oro,
lo abatió disparando sus blandas saetas; y cuando
se enlazó con Jasión en amor sobre el haz del barbecho
roto ya por tres surcos y Zeus no más descubrirlos,
lo dejo muerto a él descargando su furgido rayo,
de ese modo ahora a mi me envidiáis el amor de ese hombre
que yo misma salvé cuando erraba señero a horcajadas
sobre un leño, pues Zeus con rayo fulgente le había
destrozado el ligero bajel en mitad del purpureo
océano; perdidos sus buenos amigos, a él solo
arrastrado a estas playas trajeron las olas y el viento;
yo acogida y sustento le di entre mi meditaba
el hacerlo inmortal, de vejez eximido para siempre.
Homero: La Odisea V 116-134
Quedaría un largo trecho todavía en la historia de la humanidad para poder comprender la riqueza que aporta la mujer en la vida privada y pública de los hombres y con esto de la sociedad en todas sus dimensiones.
Estamos en camino, que no ha sido fácil para la mujer, sigamos reflexionando estas temáticas, esto es parte de este camino.
Bibliografía:
David Hidalgo, Noemí Cubas; Ma Esther Martínez; Mujer en la historia, el arte y el cine; ediciones universidad de Salamanca.pp 35-54
Divido mi comentario en dos.
El significado Salvífico lo maneja el Dr. Albatch bajo el entendido que el camino elegido de Dios de la salvación universal es Cristo, y el camino elegido por Cristo es la Iglesia, como medio privilegiado, no único, de la salvación. (Cfr. Altbach, 2009, p. 183)
Sobre el entendido de que aquel que se salva y no está de alguna manera en la Iglesia o en la verdad de Cristo, está influido por la gracia de Cristo y esta se reconoce en su medida (Crf. Altbach, 2009, p. 183); podríamos pasar a una propia resignificación de Iglesia.
Considerando en primera instancia la relación directa en Cristo y su iglesia, como la predicación del reino y la reunión de la comunidad de discípulos (Cfr. Castillo, 1990, p. 214 y ss.), podemos tomar el término ecclesia con su traducción directa en un contexto de comunidad, asamblea, de yo en unión del otro; lo que evidentemente no excluye la predicación del reino y que por otro camino también es un punto de unión entre cristianos y los que no lo son (Cfr. Altbach, 2009, p. 184). Sin embargo retomando la segunda postura, y recordando que el N.T no tiene “una eclesiología sino varias…” ( Castillo, 1990, p. 215) la Iglesia es la reunión de la comunidad, en la que siguiendo la misma lógica exegética se da la propia presencia de Cristo, único camino de salvación: “Donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estaré con ellos…” (Mt. 18,20), lo que entonces nos podría llevar a la elaboración del axioma: sine alter nulla salus, sin el otro no hay salvación.
Por lo tanto, la salvación que se da en la ecclesia se da por el otro, y ¿quién es el otro? Simple y sencillamente es Cristo, y cada uno de los que se constituye como Alter Christi:
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí…
…Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis…
…Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis…
Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (Mt 25, 35-45)
Entonces el Alter Christi es el otro, esté en el propio conocimiento de Cristo o no, o sólo contengan partículas de verdad o gracia.
El mismo texto obliga a la integración por la realización del reino, como se citó antes.
Una visión de iglesia cerrada sería insostenible ahora, sería retroceder en pasos logrados.
El fundamento del diálogo, radica en los círculos de los que habla el P. Albatch acerca de Eclesial suma, de SS. Paulo VI, es decir, en primera instancia nos reconocemos en cuanto a humanos y eso ya nos forma como comunidad; a través del diálogo no sólo enriquecemos los valores culturales, resignificamos y reconocemos en Cristo el valor del otro que profesa una religión distinta; y fundamentalmente establecemos una ecclesia, sea esto, dos o más que en la palabra, en intención y en encuentro constituyen el cuerpo de Cristo, se reúnen no sólo en su nombre, sino en su gracia y el reconocimiento de la misma.
Alejandro Almazán Del Castillo
6to Semestre
Bibliografía
Altbach, F. (2009). Fundamentos eclesiológicos del pluralismo religioso. Obtenido de http://www.isee.edu.mx/isee2010/PDF/ISEE_Libro_Anual_2009.pdf
Burggraf, J. (2003). Conocerse y comprenderse: una introducción al ecumenismo. Ediciones Rialp.
Castillo, J. M. (1990). Teología para comunidades. Sevilla: San Pablo.
Catecismo de la Iglesia Católica. (s.f.). Recuperado el diciembre de 2011, de http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html
Movimiento mundial de las Iglesias. (mayo de 2012). Oiekumene. Obtenido de http://www.oikoumene.org/es/quienes-somos.html?print=1_%255C%255C%255C%255C%255C%255C%255C%2522%2520onfocus%253D%255C%255C%255C%255C%255C%255C%255C%
Sagrada Biblia. (2005). D.F.: Paulinas.
Segundo semestre
Adriana Ochoa
Primera parte
¿La mitología griega es expresión de una cultura griega misógina?
En el mundo griego la mujer debía ser hermosa, preocuparse de su vestimenta, pero por encima de todo debía ser sumisa y obedecer. Desde el día del nacimiento hasta el de su muerte vivía bajo el control de los hombres: padres, hermanos, maridos e hijos. Su mayor utilidad consistía en la reproducción. Permanecía en función de las necesidades del hombre griego, ya que en el momento de casarse se convertía en patrimonio del marido. Tenía prácticamente el mismo estatus social que los esclavos, lo que suponía que no podían participar en la política ni tener derechos cívicos de ninguna clase. No era ciudadana, sino hija o esposa de ciudadano. Todo ello impedía un acercamiento igualitario entre hombres y mujeres.
El hombre ateniense tenía derecho a tener tres mujeres: la esposa “gyné” para tener hijos legítimos, la concubina “palaké” para las relaciones sexuales estables que vivía a veces en la propia casa y la hetera para el placer como una profesional que acompañaba a los hombres en todos los ámbitos públicos de los que el propio sistema había excluido a las mujeres casadas.
Ante esta imagen de mujer que nos muestra la mitología y la cultura griega, me experimento en total desacuerdo. Considero que la mitología griega, refleja una cultura abiertamente misógina. La misoginia viene del griego misein (odiar) y gyne (mujer), es la aversión u odio a las mujeres o la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar a la mujer como género y con ello todo lo considerado como femenino. Es básicamente una teoría que propone que la mujer no es un ser humano completo, argumenta que la mujer es inferior al hombre. Otra característica de la misoginia es la idea del papel de la mujer estrictamente como madre que debe sufrir por los hijos, como servidora del hombre y como fuente de reproducción
El significado salvífico de la Iglesia en la historia de salvación es fundamental por varias razones:
La primera es que representa la comunidad y en comunidad es que hemos sido creados y llamados a la salvación.
Como Iglesia tenemos una responsabilidad de vivir y transmitir el mensaje evangélico, el Reino de Dios.
Dios uno y trino se entiende como relación entre el Padre (Creador), el Hijo (Redentor) y el Espíritu (Santificador), y nosotros, como personas también nos entendemos desde la relacionalidad. En este sentido Greshake nos recuerda que “ser persona significa estar en relación con todos y de manera radical. A partir de ello, empero, el acto religioso fundamental no es “inmersión individual” en la profundidad, para llegar, así, al absoluto, sino la respuesta ardua, obediente, a la salida (histórica) de sí mismo del Dios hecho hombre, que remite, a su vez, a la relación con las otras personas creadas y a la responsabilidad por ellas, de tal manera que ellas puedan llevar su vida verdaderamente como personas con la dignidad que les es propia.”
Desde esta perspectiva tomamos por supuesto el sentido comunitario como condición necesaria no sólo del ser persona, sino en el caso de la salvación, de caminar hacia ella. Pero además nos lleva al vínculo con las demás religiones; es decir, nos recuerda la condición de cada ser humano: la dignidad y desde ella el derecho a la libertad religiosa, reconocido en la declaración Dignititis Humanae que en su número 2 dice: “El derecho a la libertad religiosa se funda realmente en la dignidad misma de la persona humana cual ésta se conoce, ya en la palabra revelada de Dios, ya por la razón misma.”
El tema que puede generar conflicto respecto a si el catolicismo es la única religión verdadera me gustaría hacer un análisis desde la carta encíclica Veritatis Splendor de Juan Pablo II, donde precisamente parte de este análisis trinitario, explicado por Julio Martínez de la siguiente manera:
La cuestión fundamental de las teorías morales es la relación entre la libertad del hombre y la ley de dios, es decir, la cuestión de la relación entre la libertad y la verdad (VS 84); la libertad se fundamenta, pues, en la verdad del hombre y tiende a la comunión (VS 86). Cuando la encíclica habla de que la libertad ha de estar arraigada en la verdad se refiere a la verdad que es Jesucristo. La Iglesia mira los nuevos desafíos de la historia y los esfuerzos que los hombres realizan en la búsqueda del sentido de la vida y ofrece a todos la respuesta que brota de la verdad de Jesucristo y de su Evangelio (VS 2). El Espíritu Santo la guía hasta la verdad completa; no ha dejado, ni puede dejar de escrutar el misterio del Verbo encarnado, pues sólo en él se esclarece el misterio del hombre (VS 28). Jesucristo es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6).
Actualmente hay muchos autores que nos hablan sobre el pluralismo religioso, tal vez no es tema fácil tocar el tema de salvación y menos aún de la Iglesia y su relación en ella. Podemos estar de acuerdo con algunas posturas y en desacuerdo con otras, pero lo más importante es entender que la dimensión comunitaria, Pueblo (desde el AT) e Iglesia (a partir del NT) nos llaman a una unión que tal vez hoy es difícil definir respecto al papel que tienen en ella las demás religiones; sin embargo, es importante centrarse en la dignidad humana como principio fundamental, en un Dios uno y Trino y en una salvación universal.
Gabriela Ladrón de Guevara
Sexto Semestre
Tomando en cuenta los comentarios de Fernando García, de Alejandro Almazán y de Karen Castillo, además del mío propio, vemos que la Salvación tiene una esencia clarametne comunitaria: el hombre no se salva solo, sino como parte de una comunidad. La Iglesia es esa comunidad donde la Salvación se hace una realidad.
Pero esa Salvación, dado el gran amor de Dios, se puede extender a quienes no son bautizados, puedo añadir aquí que por sus circunstancias históricas y sociales, posiblemente no tienen o tuvieron acceso a la Iglesia, pero la gracia de Dios también se encuentra en ellos y actúa (Cfr. Altbach, 2009, p. 183)por lo que podrían ser parte de la Salvación y finalmente, también son partícipes de la vida eclesial, aunque entendida de otra manera.
Como podemos ver, este tema se extiende mucho más allá de las tradicionales percepciones de pertenencia e identidad.
Gabriela Ladrón de Guevara
ABEL VILLEGAS / SEGUNDO SEMESTRE
«En las divinidades maternales encontramos toda la escala de las posibilidades femeninas» (Diccionario Teológico N.T. Vol. III, Sígueme, Salamanca 1993. P. 130) Dado que la concepcion de la mujer en la mitología y literatura griega no es estable –en el sentido de los diversos significados- la frase anterior nos puede ayudar para tener un punto de partida en la reflexión sobre la mujer (gyné). Remontándonos pues a la mitología, en el esfuerzo que supone la frase inicial de esta opinión, pretendo encontrar lo que la mujer pudo llegar a ser para los griegos. Partimos de la idea inicial de que «los vestigios de la arqueología revelan cosas inquietantes, como las esculturas de las llamadas diosas madres o XOANAS» (SANTIAGO GARCIA, M.C.L en Libro Anual del ISEE. No. 13. Diciembre 2011. P. 46) para establecer que los griegos, junto con otras culturas primitivas, tienden a relacionar profundamente la vida, la generación de vida o la posibilidad de la misma con lo femenino. De tal manera que esto va a influenciar directamente no solo en lo mitológico, sino en la misma significación en lo «profano». Sin embargo, esta concepcion se va deformando en la misma mitología. De la relación mujer-fecundidad se pasa a una interpretación mujer-fecundidad-utilidad. Es decir, se concibe el vientre femenino como un simple lugar, un requerimiento básico que permita la existencia, un pre-requisito a cumplir. Lo encontramos en la respuesta de Orestes, cuando, al defenderse frente a las Erinias, responde tajante: “mi madre es una extraña, que solo prestó su vientre, como un recipiente que contiene un líquido y luego se extrae de ahí; nada tengo de ella” Este proceso de «cosificación» encontrara en Zeus un nuevo impulso. El hecho de haberse unido a varias diosas y mujeres para de ellas haber tenido a varios hijos, inevitablemente conlleva a sustentar la cosificación de la mujer: ser en cuanto a utilidad, fuente de placer y depositaria de vida sin mayor esencia que la de una cosa de uso. «Hay un número considerable de ejemplos entre los dioses mismos, que muestran una conducta irrespetuosa hacia las diosas. Zeus el padre de los dioses elige de entre las mortales a la más atractiva como de entre un cesto de manzanas, a la más apetecible, de tal manera que se le conoce una lista grande de amoríos y por consiguiente de hijos» (SANTIAGO GARCIA, M.C.L en Libro Anual del ISEE. No. 13. Diciembre 2011. P. 47) El asunto es grave, en tanto que quiera leerse desde hoy, aunque salvando de una crítica anacrónica, habremos de ajustarnos a la cultura. El proceso de elaboración mitológica, como en el mismo contexto por ejemplo de la Sagrada Escritura, se ve influenciado por el momento y las circunstancias. Ya en la literatura épica, Homero sintetiza en diversos personajes los roles de la mujer: la madre protectora (la reina Hécuba), la esposa fiel (Andrómaca) y la belleza cautivante (Helena). A su vez, no podemos sino encontrar en la mitología las figuras femeninas que a su vez permearan el mismo rol de la mujer en la literatura griega.
Parte I.
El rol de la mujer dentro de la organización social y cultural de los pueblos de la antigüedad estuvo limitado a obligaciones de menor impacto (aparentemente) en la vida de los pueblos. La mayoría de ellos, ignoraban a las mujeres, por desconocimiento del que implica ser mujer, o por miedo a una cierta competencia.
En la cosmogonía, los mismos hombres dieron su lugar a la mujer conectado con el origen. Muchos pueblos ubican su origen de una deidad de género femenino, pero esta labor de la deidad es limitada a la maternidad.
Hay otras divinidades que tienen injerencia en la vida de los hombres, en su gran mayoría, de género masculino y cuya acción es patrocinando las labores, actividades o momentos en la vida cotidiana de los hombres en donde se destacara la fuerza, la inteligencia o el poder. De esta manera, por ejemplo, tenemos un dios de la guerra en muchas civilizaciones antiguas. Tenemos un dios de las artes manuales. Se tiene un dios supremo sobre todo el panteón.
La figura del género femenino quedaba relacionada con actividades de menor trascendencia, o con labores artísticas o de fuerzas naturales poco trascendentes. Así, se conciben diosas de la fertilidad, de la agricultura, divinidades cuyo patronato es sobre sentimientos, como el amor, el patronato sobre las artes, etc., labores en general más conectadas con la mujer y su labor al seno del hogar.
No obstante, hubo civilizaciones conformadas en torno de una matrona, algunas míticas, algunas reales, por ejemplo las amazonas, pero son ejemplos que se pierden en la cronología de la historia. Mientras que los hombres buscaron mantener control, poder y dominio, el rol de las mujeres fue más en la línea de favorecer la supervivencia. De esta manera, mientras los hombres procuraban alimento con la caza y la pesca, la recolección de frutos fue actividad que las mujeres trabajaron, de tal manera que observando el ciclo natural de fecundidad de las plantas aprendieron sobre los ciclos fértiles y la manera de aprovechar el clima para ir cultivando algunas plantas para aprovecharlas en la alimentación. Quizá no fue con la sofisticación posterior, pero sus observaciones fueron básicas en el proceso de controlar y someter la naturaleza, para satisfacer las necesidades de los hombres.
Posteriormente, ya en civilizaciones más evolucionadas, se ve más claramente definido el rol de cada uno de los miembros de estas sociedades, pero el rol de las mujeres se mantiene de la misma manera, subordinado al control de los hombres y limitado a las labores domésticas o procreativas. En la civilización griega se ve un fenómeno cultural peculiar, el que los mismos hombres prefirieran tener compañeros sexuales jóvenes, muchas veces de su mismo género, reduciendo el rol de la mujer en muchos casos sólo a la procreación. Este fenómeno pronto tendrá su repercusión en el mundo romano, en donde también se repetirán algunos patrones de este comportamiento.
En la tragedia de Orestes, él mismo asesina a su madre y es perseguido por las Erinias, diosas tutelares quienes lo persiguen y lo acosan para que pague su crimen. Orestes, para justificarse responde: «mi madre es una extraña, que solo prestó su vientre, como un recipiente que contiene un líquido y luego se extrae de ahí; nada tengo de ella…». Esto tiene un impacto enorme, puesto que refleja la realidad vivida por los griegos. El formarse en un vientre materno no implica vínculos ni genéticos ni emocionales. Era un recipiente que sólo contenía algo que luego cambiaría de lugar. Si había alguna herencia física o emocional, debía ser totalmente paterna.
José Alberto Enríquez Preciado, Segundo Semestre
Parte II.
Pero la realidad que se vivía no estaba tan lejos del mito. Las situaciones reproducidas en el mito, tenían un paralelo entre los hombres. La mujer era para tener los hijos, y el hombre podía tener las concubinas que quisiera, incluso puestas juntas en un lugar propio para ellas en las quintas o grandes casas griegas, conocido como gineceo. Pero eso sí, tenían que ser fieles a sus hombres. La fidelidad era para las mujeres, no para los hombres. En la mitología existe un gran número de ejemplos entre los dioses donde no se le daba a las mujeres el respeto debido. Zeus, por ejemplo, elegía a quien él quería, sin respetar, incluso a su esposa. Era larga la lista de «hijos» engendrados por el dios con mujeres mortales, o con diosas. Apolo, uno de sus hijos, era en ese sentido, muy parecido a su padre, con la diferencia que, respetó mucho más que su padre las negativas de sus probables amantes.
En la cuestión consignada históricamente, la mujer era castigada públicamente cuando incurría en ciertas faltas, regularmente de carácter sexual. Las únicas que podían ser eximidas de castigo por cometer adulterio eran las prostitutas. Cuando alguien era sorprendido en flagrante adulterio, era viable que fuera ajusticiado por cualquier persona que fuera tutor de la mujer adúltera, ya fuera padre, esposo, hermano, o hijo. Mientras que la mujer era ajusticiada por ahorcamiento o sepultada viva. Las mujeres que vivían fuera del hogar, consideradas prostitutas o sexoservidoras, o en el caso de adúlteras no ajusticiadas, no eran consideradas con la misma dignidad.
La mujer honesta es la sirviente del varón, con la finalidad de tener hijos, hacer las tareas domesticas, no tiene voz ni voto, no debe andar en la calle, debe ser honesta y cuidar en casa a sus hijos, no tiene derecho siquiera a oler bien. Sólo las hetairas o “compañeras sexuales” podían hacerlo. Muchas mujeres se registraban como prostitutas con tal de hacerlo. Además, las hetairas eran mujeres con quienes un hombre podía sostener un diálogo. No siempre las esposas eran capaces de hacerlo.
Si somos observadores, muchas de estas cosas vividas por los griegos o por cualquier pueblo antiguo han trascendido el tiempo y han llegado hasta nuestros días. La mujer no ha pasado de ser considerada desde sirvienta hasta objeto sexual. Hoy por hoy, las cosas han ido cambiando, es cierto. A medida que la cultura y sus valores evolucionan, cada vez hay mayor respeto por la mujer y su dignidad. La única cuestión que mueve el pensamiento en este momento, ¿será posible que la mujer se respete a sí misma y se lo crea? ¿Hasta cuándo seguirá sufriendo el menosprecio de sus cualidades y de sus virtudes?
Existen sistemas y modelos capitalistas que valoran más a una mascota que a personas en situación de vulnerabilidad, y esto incluye a las mujeres. Es más rápidamente atendida una llamada de auxilio de un animal atrapado, que la de una mujer abusada. Pareciera que vivimos todavía un ambiente donde impera la ley del más fuerte. Irónicamente, los animales viven mejor el respeto hacia sus hembras. Pero, esto es meramente una opinión personal. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.
José Alberto Enríquez Preciado, Segundo Semestre.
Parte III
Como teólogo, o dando un paso más allá, como cristiano, es parte de la misión el luchar por erradicar la misoginia. El luchar por considerar a la mujer como persona que fue creada en el mismo nivel y jerarquía que el varón. Jesús busca el restituir el valor de cada persona olvidada o rechazada por los judíos. El restituir la dignidad a esas personas dentro de las cuales las mujeres están incluidas, es parte de ese plan de Jesús. Respetar, amar, acompañar y dignificar el papel de la mujer en el mundo de hoy es el mandato de Cristo a toda persona que se diga seguidor de él.
José Alberto Enríquez Preciado. Segundo Semestre
Comentario a: La aportación teológica-magisterial del papa Benedicto XVI al tema de la ley natural de Manuel Valeriano Antonio.
Parte I.
En el escrito de 2008 realizado por encargo del papa JP-II denominado “En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural y que se hizo público en junio de 2009; se busca mostrar una nueva comprensión de la ley natural y el fundamentar una ética común basada en la naturaleza de la persona humana.
En el texto se mencionan aspectos muy importantes:
1.La capacidad del hombre, a la luz de la razón, de reconocer y discernir las orientaciones fundamentales de un actuar moral conforme a la naturaleza misma del sujeto humano.
2.la capacidad del hombre de expresar dicho discernimiento de modo normativo bajo la forma de preceptos o mandamientos. Tales preceptos elementales, objetivos y universales, están llamados a fundamentar y a inspirar el conjunto de las determinaciones morales, jurídicas y políticas que regulan la vida de los hombres y de la sociedad.
3.Dichos preceptos, constituyen una instancia crítica permanente y aseguran la dignidad de la persona humana ante la fluctuación de las ideologías.
Parte II.
El hombre es un ser racional, como tal es capaz del conocimiento a través de la razón. Dicha racionalidad le permite intuir de modo “natural” lo bueno y lo malo, lo adecuado e inadecuado, un actuar moral, puesto que en su propia naturaleza es capaz de la razón y está hecho a imagen y semejanza de Dios. Este actuar moral solo está perfeccionado en la vida en Cristo, pues Él revela nuestra verdadera naturaleza y conocimiento perfecto de las cosas.
El hombre como especie, de este modo, lleva esa racionalidad moral a normas, principios, preceptos y leyes que le permiten vivir en armonía con sus congéneres, dicho acto permea a todas las facetas del hombre.
El hombre será hombre siempre, siempre será imagen y semejanza de Dios, pues es un hecho inalienable el ser creatura de Dios. La dignidad no se puede erradicar con modas, filosofías temporales o circunstancias, la dignidad de ser persona prevalecerá por siempre, porque Dios es eterno y el hombre su máxima creación.
Parte III.
Sin embargo, cuando hablamos de ley natural, nos referimos al acto natural del hombre, sin participación de la fe. Sin duda somos seres inteligentes, cuya racionalidad nos es capaz de descifrar algunas cuestiones morales propias de la existencia humana; sin embargo, en la realidad, ninguna persona humana está exenta de tomar decisiones o conceptuar cosas libres de su religiosidad, creencias y factores prevalentes políticos y socioculturales.
Parte IV.
Distinta a la ley revelada, la ley natural es lo que los seres humanos podemos conocer, por medio de la razón. Es lo que está al alcance de la razón sin recurso a la fe.
La ley natural es "La participación de la criatura racional en la ley eterna" (Sto. Tomás de Aquino; Summa Theologica, 1a, 2ae, quest. 91, art.2).
Se le llama ley natural porque todo ser humano está sujeto a ella ya que contiene sólo los deberes que son derivados de la misma naturaleza humana y porque su esencia puede ser captada por la luz de la razón sin ayuda sobrenatural.
Esta inteligencia, nos permite a través de la ley natural, saber que el adulterio, el aborto y el robo son males porque podemos razonar que violan derechos humanos fundamentales como lo es el derecho a la vida, a la propiedad y a la dignidad de todo ser humano por el simple hecho de ser humano, de vivir, de existir.
Parte V.
Tres argumentos fundamentan y sustentan la aportación teológica-magisterial del papa Benedicto XVI al tema de la ley natural:
1. La lectura metafísica de la realidad.
2. Ampliar el concepto de razón y de su uso.
3. La naturaleza como portadora de un mensaje ético.
En la época actual vivimos un relativismo no solo de filosofías, también de conceptos, de valores y de sentido. Hemos construido un mundo de tecnología y hemos modificado todo lo conocido y por ellos hemos relativizado nuestro concepto de naturaleza. ¿Cómo saber lo que es natural al hombre entonces? Como dice Manuel Valeriano en el texto, “la pregunta sobre la naturaleza del hombre se debe establecer en el marco de una respuesta divinamente revelada, porque sólo encuentra respuesta en el fundamento de la realidad, es decir, en el Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza”.
Es cierto que el concepto de ley natural nació en un contexto político y se desarrolló en un ámbito filosófico, pero no deja de tener por ello una referencia esencial y necesaria con la concepción de un Dios creador de todas las cosas y, por ello, fundamento de todo cuanto existe.
Es importante ayudar a nuestros hermanos (creyentes o no) a comprender el valor positivo y humanizador de la ley natural, aclarando una serie de malentendidos y malas interpretaciones como lo es "el presunto conflicto entre libertad y naturaleza", que "repercute también sobre la interpretación de algunos aspectos específicos de la ley natural, principalmente sobre su universalidad e inmutabilidad" (Veritatis splendor, 51).
Parte VI.
"Para perfeccionarse en su orden específico, la persona debe realizar el bien y evitar el mal, preservar la transmisión y la conservación de la vida, mejorar y desarrollar las riquezas del mundo sensible, cultivar la vida social, buscar la verdad, practicar el bien y contemplar la belleza" (santo Tomás, Suma teológica, I-II, q.94, a.2).
La ley natural también regula las relaciones interhumanas, exigiendo el respeto integral de la dignidad de cada persona en la búsqueda del bien común. De este modo podemos entender que la ley natural nos brinda un marco ético individual e interpersonal pero con un gran impacto social.
Si logramos entender que la ley natural es guía de la eminente e inalienable dignidad de todo ser humano, y es garantía de igualdad y da contenido verdadero a los "derechos del hombre" que promulgan todos los pueblos, podremos entender su trascendencia e encontrar la íntima relación que existe entre ésta y el testimonio cristiano. Sin duda, la aportación teológica-magisterial del papa Benedicto XVI al tema de la ley natural es fundamental, iluminadora y esclarecedora para el mundo actual.
Bibliografía: Valeriano Antonio, M., “La aportación teológica-magisterial del papa Benedicto XVI al tema de la ley natural”, en Libro anual del ISEE n. 13 (2011) 65-74.
Nilson Agustín Contreras Carreto.
UCLG – ISEE.
Licenciatura en Teología. Modalidad semipresencial.
4º semestre.
Para abordar este tema considero necesario irnos al principio es decir, cuando Dios creó al hombre a su Imagen y Semejanza, ( Gen 1, 26 ) desde ese mismo momento de la creación del hombre, vemos la impresión divina en su ser, impronta que hace que el hombre sea la única creatura querida por Dios por sí misma y que entonces ante el drama del mal, del pecado, de la caída de esta creatura, el amor de Dios se vuelca en ella, iniciando así la Historia de la Salvación, que arranca con una promesa, “ Y pondré enemistad, entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje; éste te aplastará la cabeza y tú le aplastarás el calcañar , Gen 3,15.
Como sabemos, con la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección del Hijo de Dios, se cumple esta promesa de Redención y Salvación. Ahora entonces, era pues necesario, llevar la Salvación a todos los hombres y de todos los tiempos.
Este es el designio del Padre Eterno: “ que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad”, ( 1 Tim 3,4).
Para ello Jesucristo, fundó su Iglesia: “Y Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”, Mt.16, 18-19. ¿De qué otro modo podría haber sido? Claro está que Dios como Omnipotente que es, tendría diversas maneras de haberlo hecho, sin embargo, también es cierto que en Su Omnisciencia así lo juzgo pertinente, luego entonces, la Iglesia es el signo de Salvación, como lo encontramos declarado en la Encíclica Lumen Gentium: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano”(LG 1).
Rosa María Vargas Ibarra 6 Semestre. Dijo
Para abordar este tema considero necesario irnos al principio es decir, cuando Dios creó al hombre a su Imagen y Semejanza, ( Gen 1, 26 ) desde ese mismo momento de la creación del hombre, vemos la impresión divina en su ser, impronta que hace que el hombre sea la única creatura querida por Dios por sí misma y que entonces ante el drama del mal, del pecado, de la caída de esta creatura, el amor de Dios se vuelca en ella, iniciando así la Historia de la Salvación, que arranca con una promesa, “ Y pondré enemistad, entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje; éste te aplastará la cabeza y tú le aplastarás el calcañar , Gen 3,15.
Como sabemos, con la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección del Hijo de Dios, se cumple esta promesa de Redención y Salvación. Ahora entonces, era pues necesario, llevar la Salvación a todos los hombres y de todos los tiempos.
Este es el designio del Padre Eterno: “ que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad”, ( 1 Tim 3,4).
Para ello Jesucristo, fundó su Iglesia: “Y Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”, Mt.16, 18-19. ¿De qué otro modo podría haber sido? Claro está que Dios como Omnipotente que es, tendría diversas maneras de haberlo hecho, sin embargo, también es cierto que en Su Omnisciencia así lo juzgo pertinente, luego entonces, la Iglesia es el signo de Salvación, como lo encontramos declarado en la Encíclica Lumen Gentium: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano”(LG 1).
Rosa María Vargas Ibarra. 6 Semestre. Parte II.
De lo anterior, se desprende entonces que por medio de Cristo, a través de Su Iglesia, los hombres obtendremos la Salvación. Ello lo declara la Encíclica Lumen Gentium: “Porque la Iglesia es un "redil", cuya única y obligada puerta es Cristo” (LG 8).
A algunas personas esta realidad, es decir, la realidad Iglesia como signo de salvación, no les parece viable, sin embargo, considero importante, reiterar que fue el mismo Jesucristo quien la fundó. La Iglesia no se fundó así misma, y mucho menos se asignó su función, ni el ser signo de salvación.
Con respecto a la relación de la Iglesia católica con las demás religiones, tenemos que la Misión de la Iglesia es Universal, cito en este punto lo que señala la Encíclica Redemptoris Missio: “Por medio de los Apóstoles la Iglesia recibió una misión universal, que no conoce confines y concierne a la salvación en toda su integridad, de conformidad con la plenitud de vida que Cristo vino a traer (cf. Jn 10,10); ha sido enviada « para manifestar y comunicar la caridad de Dios a todos los hombres y pueblos ».(RM. IV, 31).
Quiero resaltar también el hecho de que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, como nos dice San Pablo: “Porque así como el cuerpo, es uno, mas tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, forman un mismo cuerpo, así también Cristo. Pues todos nosotros fuimos bautizados en un mismo Espíritu, para ser un solo cuerpo, ya judíos, ya griegos, ya esclavos, ya libres y a todos se nos dio a beber un mismo Espíritu”. (1 Cor. 12, 12-13)
Por todo lo anteriormente expuesto, considero entonces, que:
a) Ninguna otra religión podrá tener, ni alcanzar el mismo valor salvífico. Las diversas religiones podrán tener partecitas de la Verdad, que los ilumina en su caminar hacia el Padre, puesto que hemos visto que la voluntad del Padre es que todos los hombres se salven, pero ello no implica de modo alguno, que sean religiones equivalentes a la Católica.
b) Es urgente cumplir el mandato de Jesús:” Id por todo el mundo y predicad el Evangelio” (Mc. 16,15), a fin de que todos los hombres, es decir, nuestros hermanos alcancen la plenitud de gracia que sólo en Cristo a través de Su Iglesia podrán obtener.
c) Debemos mostrar nuestra gratitud a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, por el don de haber nacido dentro de la Iglesia, lo que nos lleva entonces, a ser cada vez más, verdaderos discípulos de Cristo Jesús.
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